Nunca había creído en la profecía de quemar el papel para eliminarte de tus malos recuerdos. Siempre había decidido guardármelo todo para mí, reflexionar y valerme por mi mismo. Al fin y al cabo, hoy en día, soy así por culpa del pasado, por roturas que nunca se sellaron, por punzadas que de verdad clavaron. He intentado pasar del pasado como tanta gente dice, vive el ahora, el pasado es pasado. ¿Pero y si ese pasado siguiese presente del mismo modo que el día a día? Vengo de unos recuerdos que me atormentan, que me hacen sufrir demasiado a pesar de ser eso, recuerdos inválidos que no guardan relación frontal con mi presente. Pero si indagamos, si indagáis, el pasado nos afecta y mucho. Creía ser otra persona, alguien que de verdad se dedicaba a amar, que era capaz de poner el tú antes que el yo, no imaginarme en la piel del otro, ser esa piel. Pero no, por culpa del pasado, no. Ahora si que sigo poniendo mi mano para ayudar, intentar volver a ser como antes, pero todo a...
Lidero mi propias palabras.