¿Alguna vez has sentido como tus rodillas tocan tu barbilla?, ¿O tal vez tu frente? Sentado en la oscuridad, los ojos se me llenan las lagrimas, arropado con mis brazos y por el inmenso silencio. Los primeros jadeos suenan débiles, sin firmeza, cobardes, demasiado cobardes. Lo que creía que era un mundo de felicidad, era una farsa, todo da la vuelta, 180º, ni un minuto más, ni un segundo más. Todo clavado. Bienvenidos a otro día de mi vida, otro día oscuro, aquel que no hubiese decidido vivir. Sabía que nada me salía bien, que todo se esfuma de mi vida tarde o temprano, un mes, días, segundos... Siempre se va. Pero el verdadero golpe es cuando se van tus dos pilares recién formados, aquellos que te alargan la sonrisa tanto por la derecha como por la izquierda. Simplemente pienso que os habéis puesto de acuerdo en acabar con mi felicidad interna, las excusas se acabaron, las falsas sonrisas, las palabras, los sentimientos, entenderlo de una vez, todo se ha aca...
Lidero mi propias palabras.