El eco de mis pisadas en el pasillo vacío, la rugosidad de las paredes en mis manos. Lágrimas por mis mejillas. Nunca había creído el "todo pasa por algo" pero exactamente, todo pasa por algo. Como siempre, vengo a contaros una historia, pero al final es una historia sobre vosotros, vosotros hacéis esta historia. Cada palabra la relacionáis a vuestro entorno, recordáis personas que ya no están o tal vez que sí que están y gracias a ellas sois felices. Porque las mejores historias no son las que se cuentan u escriben, son las que se sienten , en las que vosotros sois los protagonistas, no lo olvidéis nunca. El eco me hacía replantearme el hueco que dejaste en mi corazón, fuiste como el primer hombre que llegó a la luna, pisaste fuerte, hiciste historia, cambiaste mi rumbo. No te denominaría fracaso, pero tampoco éxito, te denominaría "la transición". Miedo, miedo a que por culpa de esa transición no vuelva a recuperar mi corazón, miedo al cerra...
Lidero mi propias palabras.