
El eco de mis pisadas en el pasillo vacío, la rugosidad de las paredes en mis manos. Lágrimas por mis mejillas.
Nunca había creído el "todo pasa por algo" pero exactamente, todo pasa por algo.
Como siempre, vengo a contaros una historia, pero al final es una historia sobre vosotros, vosotros hacéis esta historia. Cada palabra la relacionáis a vuestro entorno, recordáis personas que ya no están o tal vez que sí que están y gracias a ellas sois felices.
Porque las mejores historias no son las que se cuentan u escriben, son las que se sienten , en las que vosotros sois los protagonistas, no lo olvidéis nunca.
El eco me hacía replantearme el hueco que dejaste en mi corazón, fuiste como el primer hombre que llegó a la luna, pisaste fuerte, hiciste historia, cambiaste mi rumbo.
No te denominaría fracaso, pero tampoco éxito, te denominaría "la transición".
Miedo, miedo a que por culpa de esa transición no vuelva a recuperar mi corazón, miedo al cerrar mis ojos y ver tus ojos, miedo a plantearme que nadie va a volver a quererme como tú me quisiste.
Inseguridad es la que me proporcionaste al irte, al dejarme en un semáforo en verde en una calle llena de coches, llena de pitidos para no atropellarme, llena de insultos, llena de inseguridades.
Un consejo que solemos dar pero que no nos podemos aplicar es que pasemos página, que alguien llegará para cambiar nuestra vida. Y llegó.
Llegó de la manera más repentina, más absurda, pero ahí están esos pitidos, ese ruido de las ruedas acercándose para atropellarme.
Eres el veneno de mi juventud, el veneno que no te rompe el corazón, te lo marchita hasta no poder más.
Miraré hacia otro lado en cuestión de tiempo, pero mientras... Mientras lucharé por centrarme en seguir adelante, en buscar una cura para tu veneno, en recoger mi corazón marchito y seguir luchando por encontrar mi felicidad, en llenar el pasillo de momentos felices, en volver a ser feliz.
Es por eso que todos tenemos a la persona que nos ha cambiado la vida, la persona que al cerrar los ojos nos sigue sonriendo aunque no esté, pero ser fuertes, abrir los ojos y pensar que todo sigue, que no es un veneno real, es un veneno emocional, que su gota siempre quedará impregnada en vosotros pero aun así podréis llegar a ser felices de nuevo.
Conocer y seguir conociendo, la humanidad ha traído a personas maravillosas y lo mismo una de ellas es la cura para tu veneno, tu felicidad, tu luz roja de ese semáforo, tus recuerdos del pasillo.
Para no perderos ninguna entrada avisaré por mis redes sociales:
- Twitter, Instagram: javieermg99.
Muchas gracias, compartan si les ha gustado.
Comentarios
Publicar un comentario