¿Te imaginas estar en un ambiente navideño con tus amigos y tu pareja? Pues todos éramos felices.
Fuimos a pasar el día a la gran ciudad con el objetivo de olvidar por un día todos nuestros problemas.
Todos reíamos y hacíamos fotos como si nunca hubiésemos visto las luces en nuestra vida... Pero a decir verdad yo ya llevaba 4 años consecutivos viéndolas.
Y ahora sí, foto navideña para la familia. Te abrazaba mientras tú me hacías el amago del abrazo porque siempre te ha dado vergüenza dar muestras de cariño en público, pero oye, al menos sonreíamos como dos personas muy felices.
Antes de ser pareja fuimos muy amigos, sabía lo que pensabas y como te encontrabas con solo mirarte, el brillo tus ojos me hacía especial, como si fuese una reliquia valorada en millones y millones de euros.
Como bien he mencionado no te gustaba darme cariño en público pero nunca me dejabas pasar frío, siempre me sacabas la sonrisa aunque yo no lo pidiese y sobre todo, nunca me dejabas solo, me mirabas de vez en cuando para ver que yo me reía con mis amigos y disfrutaba del día y así, tú también eras feliz.
Os digo que era la relación más sana que existía, nos respetábamos, teníamos nuestras vidas, con nuestros más y nuestros menos pero siempre , casi todas las noches, nos sentábamos en el sofá de casa para hablar de todo y nos dábamos un abrazo para darnos fuerzas y llorar en el hombro del otro cuando lo necesitábamos.
Nuestra premisa era estar juntos de verdad, si en algún momento no sentíamos lo mismo volveríamos a ser amigos.
Con la mano en el corazón os digo que nunca he conocido a alguien como él, que me valore tanto como a la vida misma , que me cuide igual que a él mismo porque yo nunca le permití que yo fuese más que él.
En la plaza preparados para el simulacro de las uvas de fin de año veía a mi grupo de amigos disfrutar y a mi pareja integrada.
Felicidad absoluta.
Abrí los ojos y estaba en la habitación, esta vez solo. Los copos de nieve caían y lo único que tenía era un mensaje tuyo dándome los buenos días como buenos amigos. Los sueños son tan bonitos que a veces cuando despiertas duelen.
No pude evitar sonreír porque ese sueño me podría hacer muy feliz, sin embargo, todo era mentira. Él me tenía como amigo de momento, yo estaba encerrado por la nieve y no podía ir a verte y mis amigos no aceptarían un plan como ese.
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