Observé mi escritorio,desordenado, llenos de papeles, la mayoría sin importancia alguna. Ordenándolos encontré uno que me llamaba la atención, reflejaba un dibujo, realizado hace 1 mes. Al mirarle sentí una punzada en mi corazón, era ni más ni menos, el modelo de un amigo perfecto, yo lo denominé "Mi amigo imaginario".
Era un hombre de alrededor 17 o 18 años, con una altura de 1'72 metros, Su pelo cobrizo cae sobre la parte izquierda de su preciosa frente, dejando al descubierto, sus bellos ojos castaños, los cuales destacan por su característico brillo. Su sonrisa espectacular, capaz de llegar al fondo del alma, provocando la sonrisa mas profunda que cualquier ser humano no podría. Según su físico era fuerte y delgado.
En su interior escondía un gran corazón, capaz de luchar contra el mismísimo demonio para defender lo que de verdad quiere. Resumiendo, era el amigo perfecto.
Cerré los ojos para imaginarme a ese amigo que nunca tendría, incapaz de existir en mi vida desastrosa, justo en ese momento, un golpe sonó detrás de mi.
En ese momento abrí los ojos y vi una sombra, la cual procedía de una persona posada detrás mía. Girándome lleno de temor, allí estaba él, mi creación imaginaria, tendiéndome la mano para que yo la tomara. Me estaba volviendo loco, pensé. Sabiendo que le atravesaría, estiré mi mano hacia él. Me cogió la mano y en ese momento me di cuenta de que podía tocarle. Sin dudar ni un momento, me abalancé sobre él, sintiendo su aroma, su tacto, era tal y como me lo había imaginado, lo que no comprendía era como podía tocarle, en aquel instante, con una voz tierna y relajada pronunció "Tú tampoco existes". Entré en estado de shock ante aquella aclaración, pero me dí cuenta lo triste que era mi vida y que junto a él, sería feliz.

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