Ésta es la continuación de Querido diario: Bala Perdida, para leer el capitulo anterior Pinche Aquí
Escapé del hospital corriendo con las manos manchadas de sangre de cada uno de mis amigos, diría que una enfermera me vio pero no estaba del todo seguro, corrí hacia mi casa para limpiarme de todas las manchas de sangre, pero allí me esperaba otra sorpresa...
30 minutos antes:
No sabía si lo que sentía era el dolor de la paliza que me dieron o la sensación de que en cualquier momento podría caer desplomado al suelo y reunirme con mi amiga, la muerte.
Llegué al hospital donde habían ingresado a mis amigos alrededor de las 5:30 ya que me tomé un pequeño descanso para reponer fuerzas para la batalla que tendría.
En la mano derecha escondía un puño americano con pinchos para atacar a mis amigos.
Entré decidido y en busca de pelea aunque fuera con las mínimas fuerzas que poseía.
Allí estaban reunidos frente a la sala de espera, aquellos traidores que solo saben atacar a la espalda..."¡TRAIDORES!", Grité y al mismo tiempo me abalancé sobre uno de los chicos, clavando le el puño americano. Las chicas gritaron del miedo e intentaron llamar a los dos chicos restantes pero antes de que lo consiguieran asesté un golpe a cada una en la tripa, lo mínimo para que se callasen.
"No os pienso hacer daño, solo quiero que sepáis que ahora que sois tan amigos antes os ibais poniendo verdes cada uno de vosotros y todos estabais engañados, nadie era quien parecía ser".
En ese momento llegaron los dos chicos, al mas ágil le golpee en la cara cayendo al suelo totalmente K.O, mientras que al segundo le di una patada en la rodilla,solo para que cayera al suelo.
Las chicas se fueron de aquella escena corriendo e insultándose unas a otras.
Por fin mi venganza había sido completada, corrí para alejarme de aquella escena, antes de que alguien se diera cuenta, cuando llegué a la puerta, una enfermera me miró de reojo y vi como se agrandaban sus ojos cuando vio toda la sangre.
Continuará

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