Despertarme cada día rodeado de mis propias lagrimas, ¿Qué duro verdad? Efectivamente, pero era un secreto, del que nadie debe enterarse. Cada noche la misma historia, yo, corriendo sin parar hacia esa persona que me haría feliz, cuando llegaba a él, un par de fotos y un gran abrazo de amigos, todo perfecto, la lástima es que todo fuese un sueño, un sueño con los ojos cerrados, causado por toda las ganas de que ocurra en la realidad.
Me dijeron que los sueños, sueños son, que no deberían afectarte porque no tienen porque suceder en la realidad, pero esa regla es solo aplicable a lo que llamamos a las pesadillas, si yo estuviese ante mi mayor deseo en un sueño tendría que creer en ese sueño, tiene que afectarme a mi débil corazón, solo por una causa, despertarme en mi habitación oscura, tumbado en una cama, solo.
Puede ser una tontería pero desearía que esos sueños fuesen mi vida, poder soñar con los ojos abiertos, para sentir esos momentos de verdad y no que solo duren un cierto tiempo dependiendo del tiempo que estés durmiendo, al fin y al cabo, es bonito soñar con los ojos abiertos.
Me desperté nuevamente, todo era bastante diferente, por mucho que abriese los ojos todo era demasiado oscuro, sabía que no estaba en mi cama tumbado, estaba en una silla cómoda.
Notaba mis manos libres, las puse en mi cabeza con miedo y el empecé a tocarla de arriba a abajo, dándome cuenta que mis ojos estaban tapados con una venda.
Alguien me abrazó por detrás, un abrazo que se podía sentir de verdad, notaba su tacto con mi camiseta, su respiración tranquila en mi oreja y su dulce risa en mi corazón.
¿Podía ser todo esto verdadero? Le pregunté sin intención de tener respuesta.
Claro que es verdad, no todo tiene porque ser negativo.
Me destapó los ojos y ahí estaba, mi mayor fuente de confianza, de alegría y entretenimiento.
Yo también quería abrazarlo, me levanté y vi como la silla de atrás desaparecía rápidamente y como la imagen de lo que sería mi mejor amigo se distorsionaba por momentos. Corrí hacía él como si todo fuese verdad, a un que todo era un sueño, noté como su presencia se quedaba en mi corazón mientras que su cuerpo desaparecía.
Me desperté nuevamente y esta vez, notaba su presencia en mi corazón, nos conoceremos y hablaremos pero nunca sabremos que estábamos unidos por un sueño durante los 365 días del año.

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