12 de diciembre, mis manos siguen buscando tu suave piel, tu suave pelo, tu suave tacto, tu suave alma.
Mi bendito Modernismo, me hablabas de un escapismo hacia una torre de marfil, me hablabas de protegerme, sin dolencias, sin tristezas.
Apareciste por quedarme en este mundo cruel, nuevamente, tras 1 año de desaparición, recorriste mi corazón paso por paso, hasta dejarme una gran herida, una herida sin sotura, sin hilo que la cerrase, me abriste para siempre. Cruel, maldito cruel.Te acaricié en solo una ocasión, detectando tus poros inhalando sudor, tu nerviosismo, tu corazón en pleno bombeo. Solo una ocasión me basta para gritar al mundo lo que te quiero, lo que te deseo, lo que necesito de ti, me dejaste como a un ciego tirado en un camino abandonado.
Si de verdad, mi amigo Unamuno, nos controlan, que ese ser superior me lleve a él, que nos junte hasta que se canse de nuestra historia, porque él sabe que nacerá algo inseparable, porque no se ha podido cansar de una historia que no ha llegado a comenzar.
Todos te toman por loco, Machado, yo te entiendo, comparto tu dolor, tu intimismo, yo me encuentro en esta situación, reflejando mi desgarre del alma, mi tristeza por una persona que de verdad llegué a amar.
12 de diciembre. Te quiero y no te conocí, pero aún así te siento, demasiado lejos de mi pero a la vez demasiado dentro. Este año acaba como empezó triste y desolado, ya que lo único que me queda de ti, es tu sudor en mis frías manos.

Comentarios
Publicar un comentario