A día de hoy disputo la guerra emocional, afilados cuchillos rozan mi corazón dejando un pequeña marca, pero no indiferente.
Millones de personas sufren estas marcas y nadie nos damos cuenta sobre si sufren o no, sobre si la guerra ha ido más allá o simplemente acaba de comenzar, y ahora bien, ¿Cuál es mi guerra?
Mi guerra es esa en la que observo como la sociedad decae en aspectos mientras evoluciona en otros, en como lo sentimental puede dar un giro de 180 grados cambiando las emociones de un lado a otro totalmente opuesto.
Una vez introducidos en la guerra nada es imposible de parar. El tiempo transcurre a una velocidad mayor que a la que solía transcurrir, una simple rozadura crea un gran agujero capaz de acumular el mayor rencor hacia una persona a quien de verdad querías.
Os pregunto, ¿A cuántas personas habéis llegado a odiar tras amarlas como a nadie? Yo, a un numero diminuto, pero en aumento.
Los cuchillos emocionales acarician mi corazón a diario, las gotas de sangre brillan en lo que queda de mi sonrisa, los ojos, comienzan a llorar sin yo notarlo, todo son consecuencias de conflictos innecesarios, de una guerra que nunca debería de haber empezado.
Lo más importante es, ¿Cuál fue la causa de la guerra?. Siempre que estamos en un conflicto deberíamos de pensar que ha llevado a ello y cual es el grado de importancia ya que ¿Merecería la pena sangrar por eso?.
Digamos que entramos en una guerra causada por varios ocultamientos, secretos varios que dos personas no se atreven a proclamar al otro por diferentes motivos.
La guerra comienza suavemente, pero cada día esos secretos duelen más, hacen que la distancia aparezcan entre ellos aunque solo sus ojos se encuentren a centímetros, que dejan de amarse como tanto se amaban, que comienza el odio.
Todos los tipos de guerra son malas, pero las emocionales te hacen entrar en pánico, es un juego sin estrategias, una sucesión de tiempo en el que solo piensas en hacer daño al amado, y en resumidas cuentas, a ti mismo.
Los secretos en guerra no duelen, matan.
Por último, piensen bien, ¿Ustedes libran batallas innecesarias? Porque en este caso, yo sí, por secretos que deberían de ser revelados, por secretos que reclaman la paz.

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