Ir al contenido principal

Llamada perdida


Cada noche, a las 22:00 sonaba el teléfono, nunca fallaba, incluso esperaba al lado para poder responder rápidamente, no quería dejarte ir. 
Risas, secretos y un millón de cosas más eran las que salían de nuestra boca mientras charlábamos hasta que caíamos rendidos.
Nunca pensé  que todos mis sueños serían reales contigo, que alcanzaría la visión de felicidad que necesitaba, que me harías sentir especial, como de verdad soy.
Una conversación es capaz de cambiarlo todo, el teléfono dejó de sonar, y yo permanecía allí, sentado inerte en el sofá, con un alma cada vez más vacía. En persona no me evitabas, simplemente fingías que te importaba, que todo seguía tal y como iba antes, pero no, tus llamadas no llegaban a mi teléfono como cada noche.
Comencé a llamarte yo, cada día a las 22:00, a nuestra hora, y solo me encontraba con tu contestador, una voz que me decía de esperar, pero yo no podía esperarte más, porque quien espera, desespera. 
Cada noche que pasaba, mis ojos se llenaban de agua, quería llorar y arrepentirme de lo que hice, quería volver a oír tu voz, decirte que lo siento, que nada debería de cambiar, pero cambió.
Tenía esperanzas de que las llamadas dejasen de ser llamadas perdidas, que estas llamadas tuviesen un solo objetivo. Recomponerme por dentro.
Y es por eso que aquí estoy, cada 22:00 recordando tu voz y nuestros momentos, esperando que cojas el teléfono y repitas como cada noche que ya me estabas echando de menos, pero ahora, lo único que me regalabas era el contestador y unos pitidos a continuación.
Me dije a mi mismo que esta llamada sería la última, pero era mentira, seguía intentándolo una vez tras otra, no me imaginaba sin ti, simplemente llamaría hasta que sonase mi teléfono, ya fuese por tu llamada intentando ayudarme o la de otra persona capaz de llenar el vacío que tu dejaste, si es que eso era capaz de ser llenado por una simple persona. En este caso, fue la de otra persona. 
El teléfono sonó a la 21:30, sabía que no era la misma persona. Cogí el teléfono con miedo, y contesté titubeante. Ahora, comienza una nueva historia, y es contigo.

Estoy a una llamada de pedir perdón.

Comentarios

  1. He estado todo el relato con la intriga y esperando que volvieran a hablar. Que desesperación, entiendo perfectamente al personaje. Y es esa zozobra la que hace que el relato sea tan bueno. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por leerlo!, en este caso la espera se hizo demasiada larga y es otra persona la que llama al teléfono...

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La primera gota

La primera gota cae en el vaso de cristal azulado vacío.  Glup. El sonido de la gota al depositarse en el fondo resuena por toda la habitación sin luz, apagada, triste y desolada. Imaginense esa situación en nuestro interior, la primera gota que recorre todo nuestro yo interior marcando su paso a medida que avanza. imaginen sentarse en una silla mirando a la oscura habitación sin sentir nada, ni tristeza ni alegría... Absolutamente nada. Es más duro no sentir a poder sentirse triste. Cuando no sentimos quiere decir que estamos rotos en su totalidad por dentro, que no brotan lágrimas al llorar por aquello que nos duele, que no quedan risas para amenizar la vida.  No queda nada. Simplemente queda un cuerpo sin sentimiento, con una mirada que intenta encontrarse pero está perdida en el mundo incapaz de volver a conectar con su yo interno. Pero nunca conecta, nunca encuentra. Las ganas están pero no la fuerza. La falta de motivación, la presión del día a día impide que conectemos ...

Navidad.

No había llegado junto a ti cuando el flash se disparó. ¿Te imaginas estar en un ambiente navideño con tus amigos y tu pareja? Pues todos éramos felices. Fuimos a pasar el día a la gran ciudad con el objetivo de olvidar por un día todos nuestros problemas. Todos reíamos y hacíamos fotos como si nunca hubiésemos visto las luces en nuestra vida... Pero a decir verdad yo ya llevaba 4 años consecutivos viéndolas. Y ahora sí, foto navideña para la familia. Te abrazaba mientras tú me hacías el amago del abrazo porque siempre te ha dado vergüenza dar muestras de cariño en público, pero oye, al menos sonreíamos como dos personas muy felices. Antes de ser pareja fuimos muy amigos, sabía lo que pensabas y como te encontrabas con solo mirarte, el brillo tus ojos me hacía especial, como si fuese una reliquia valorada en millones y millones de euros.  Como bien he mencionado no te gustaba darme cariño en público pero nunca me dejabas pasar frío, siempre me sacabas la sonrisa aunque yo no lo pid...

Buscándome

Y bien, dime luna de plata, no se que pretendes hacer con tus acercamientos a la tierra para producir esas fuertes mareas golpeando las rocas que produce una fuerte erosión en ellas, ¿Querrías decirme algo? Era alguien sin destino, sin una luz al final del túnel, ahora, mi vida no tiene ni luces, ni bombillas ni nada, han sido robadas una a una, yo siempre pensaba que andar en la oscuridad era de valientes, que sabía que aunque robaran las bombillas yo podría seguir viviendo en una eterna felicidad, el camino era recto y lo único que sabía era que tenía que continuar el camino y no me perdería. Ahora tengo 4 entradas delante de mi o eso creía, ya que las bombillas habían desaparecido y solo mis ojos eran capaz de distinguir algo entre la fuerte oscuridad, me rindo, no podía seguir luchando contra algo imposible de ganar. Era valiente, mejor dicho, soy valiente, no sabéis nada de mi vida, pero me he enfrentado a todo tipo de situaciones, cuando de verdad había encontrado a ...