La intuición del ser humano es conocer toda la verdad, sea mala o buena, pero al fin y al cabo, es nuestra verdad. Ahora bien, si vivimos ilusionados de algo o alguien, ¿Nos gustaría saber esa verdad?
Pensaba que la verdad hacía daño, pero no tanto y es que siempre vas a encontrar a alguien que tenga tu atención más de lo que tú pensabas que le ibas a prestar, que iba a ocupar más de la mitad de tus pensamientos a lo largo del día, y sí, fíjate cuantos pensamientos tenemos cada día, pues más de la mitad son tuyos.
Cuando todo era desconocido vivía feliz, pensaba que era importante y que de verdad todo lo iniciado podía seguir adelante, una historia escrita en un papel lleno de vida, un papel que comenzaría a quemarse cada vez más rápido.
Pensar en un tema durante x tiempo hace que empecemos a volvernos locos de tal manera que nos angustiemos, que la ansiedad en nuestra caja torácica empiece a emanar y a hacer cada vez más presión hasta que todo se nuble y el aire comienza a faltar y lo único que puedes llegar a ver es como te vuelven a traicionar una vez más.
Es por eso por lo que decidí dejar de investigar acerca de ti, aunque tengo una sed insaciable por saber cuanto me mientes, cuanto de verdad te importo y muchas cosas más.
Ustedes queridos lectores, ¿Prefieren saber la verdad o vivir en la ignorancia, en lo desaparecido? Yo a día de hoy sigo dudando, la ansiedad crece en mi interior cada vez que descubro algo malo pensando que esa persona cada vez me quiere menos, que se quiere alejar de mi, que el papel se calma y la llamarada brota cada vez más y más, es decir, nuestra historia se acaba.
De tal manera que en ocasiones, cuando algo te hace feliz es mejor vivir el momento, luchar contra esas ganas por saber que se esconde detrás de algo maravilloso, esquivar el mal estado de la manzana dorada, vivir en lo desconocido y apagar la luz de la vela que significa nuestra amistad, al fin y al cabo, mientras el papel perdure, la vela no se consumirá.

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