A veces pensaba que mi vida no podía torcerse más, que todo lo malo se iría y la vida me lo devolvería en forma de felicidad.
Felicidad, mi punto clave.
Sensibilidad, mi segundo punto clave.
Que resuenen los altavoces a toda potencia, que los cuerpos se muevan al ritmo de la canción, que los focos iluminen a la multitud, que yo solo me centraba en ti, en nuestras miradas ocasionadas, en nuestro baile, en tu respiración a centímetros de la mía.
¿Sensible o insensible?
Esa misma tarde me vi reflejado en tu mirada, tu pupila estaba tan dilatada que era capaz de verme en esa mirada perfecta.
Oí decir (no sé si es totalmente cierto), que la pupila se dilata cuando ves algo que te gusta, por lo tanto, si juntamos las dos últimas cosas que escribí... Te gustaba y tu pupila se delató.
Solo bastó con decir que era feliz para que todo se torciese, bienvenida oscuridad.
Tu mano agarró mi brazo para arrastrarme a uno de los peores momentos de mi vida.
Sentados a la luz de la luna, tus manos entrelazadas con mis manos, tu mirada fría sobre mi mirada culpable, nuestros sentimientos a flor de piel y dos bocas que darían mucho de lo que hablar.
Cada palabra que decíamos iba directa al corazón, sangrábamos de dolor sin nosotros saberlo.
La música llegaba de fondo a nuestros oídos, pero nosotros seguíamos ahí, en una atmósfera de amor no esperado, atacándonos sin piedad, sabiendo que los dos lloraríamos por una misma causa.
Fue otra vez cuando te miré y me paré a pensar mientras mi respiración iba a demasiada velocidad, pensé en ese momento en el que la gente nos miraba mientras nosotros nos acercábamos sin saber que todo iría demasiado deprisa, pensé en nuestro primer abrazo, en tus dedos recorriendo mi espalda mientras te reías y tus ojos se achinaban, pensé en las horas muertas en tu cama, mirándonos nuevamente.
En resumidas cuentas, toda nuestra relación se ha basado en la mirada, contigo las palabras sobran cuando te miro a los ojos, es tu mirada la que me demuestra todo.
Esa noche tu mirada era fría, las lágrimas resbalaban por tu rostro por el daño que nos estábamos haciendo.
Sin tacto, sin mucho pensar , me llamaste insensible cuando sabias que fui yo quien vivió esta historia, pensabas que no me puse en tu piel cuando fui tú en todo momento.
No me puedes llamar insensible cuando sabes que cada noche y cada mañana lo último y primero que hago es pensar en ti.
Mi historia está contada, pero llevarlo a vuestro propio terreno, piensen en la persona que sienten en el corazón, que te eriza la piel con la mirada.
Eres aquella persona con la cual las palabras se quedan cortas, cada caricia, cada mirada me hace llegar a la luna y no sé... Me atrevería a decir que eres mi suerte de este año o tal vez una casualidad muy esperada... Aquí no te menciono pero sabes que en mi corazón tienes tu hueco, para bien o para mal.
Todos tenemos a esa persona la cual podemos entender y sentir sin palabras.
" Lo entiendes pero no sientes."
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