¿Soy bella verdad?, No me mientas amiga, esa sonrisa de oreja a oreja solo la tengo yo, ¿O alguien más? Quiero ser única, ese chico tiene que ser mio, responde me ¿Estoy guapa hoy?
Iba con una chaqueta de cuero negra, una sonrisa de oreja a oreja formándose hoyuelos en cada mejilla, creo que era bellísima, sobre todo por esos ojos que heredé de mi fantástica madre, ahora fallecida por un accidente de tráfico. Esos ojos eran de un color verde claro perfecto, con ese brillo que enamoraba a todos, o eso dijo mi madre.
Sabía que hoy iba a dar el gran paso a las 14:30 pm, al salir de clases le diría al chico que me gusta lo que siento por él, por eso me hice este peinado, una trenza que caía fielmente sobre mi hombro.
Mi amiga me dijo que ojalá y tuviese esos ojos y esa sonrisa como la mía por lo que me di a entender que era capaz de enamorar a ese chico.
Allí lo vi, pasando delante de mi con esos aires de inocente pero a la vez era el más culpable de mis pensamientos en los últimos meses. Era fuerte, moreno, ojos azules claros, aunque había días que creo que eran amarillos, aunque solo se los vi una vez, no se a lo mejor por culpa de la luz del sol me parecieron amarillos, en fin, mi amiga y yo entremos a clase rápidamente.
La mañana se me hizo eterna, hoy por casualidad me tocaba todas las asignaturas peores, historia, filosofía y matemáticas. Lo que de verdad me apasionaba era la química, además cuando íbamos al laboratorio me sentaba detrás del fantástico chico y lo único que hacía era observarlo y oler su perfume de chocolate que llegaba hasta mi sitio, ojalá y dentro de poco pudiese olerlo tan cerca para distinguir que perfume era.
Cuando estaba a punto de tocar el timbre de salida, el director se presentó a decirnos que iban a darnos una charla hasta las 9 de la noche.
Mi rabia aumentó por momentos porque sabía que cuando acabara la charla mi madre vendría a por mi y no podría hablar con él, pero bueno, lo haré en cuanto el timbre, me dirigiré a los baños y se lo diré todo, estaba harta de aguantar tanto tiempo.
El timbre sonó y me levanté decidida hasta su sitio, esquivé rápidamente a todos mis compañeros de clase y cuando llegue a él , todo dio un vuelco, se estaba besando con Elisa, no me podía creer que estaban juntos, voy a enganchar la de los pelos ahora mismo.
Al verme se separó del chico, y éste se fue, tenía vía libre:
- ¡Zorra, apartate de él, a ti te da igual el chico que sea, no me fastidies todos mis planes!
- Eso es exactamente lo que quería hacerte.
Me abalancé sobre ella y ella sobre mi fuertemente.
Continuará.

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