Año 2016.
Caracterizado por tener un gran corazón, definiéndome con pocas palabras, alguien entregado a los demás. Nadie sabe mi vida, pero yo tampoco se la vuestra, igualdad señores.
20:00. Mis manos rozaban suavemente cada una de las teclas del negro piano, mi dulce y negro piano, mi gran fuente de desahogo en momentos como éste.
Escritor con un alma rota desde el año pasado, deformado por algo, mejor dicho alguien. Antes de comenzar esta historia,empecé a tocar con pasión y mucho dolor "Orobroy", una canción que me ayudaba a saciar mis deseos que me empujaban hacia esa persona.
Un duro frío colmaba las paredes de mi fría y oscura casa, un chico de 17 años, normal, sin rasgos que destacar. Interesado en un solo objetivo: Cumplir su deseo de fin de año.
Me gusta ser alguien que cumple lo que se propone a base de esfuerzo, pero tú sigues destrozándome a diario sin saber por qué.
Tú tan mayor y yo... Tan pequeño, decía la gente. ¿Fue esa nuestra verdadera separación, un problema de edades?
Tus mensajes en visto... Tus esquinazos hacia mi amistad, todo influye, eras tan distinto ami... Que eso es lo que de verdad me impresionaba, que juntos pudiesémos nose... Ser alguien en este mundo lleno de oscuridad, algo como la persona perfecta, tú la madurez, yo la niñez, nuestra bonita sonrisa, nuestro mismo brillo de ojos, todo era perfecto, un modelo de ser humano que todos querían conocer. Era una propuesta bastante razonable, una amistad, dos personas totalmentes diferentes, uniéndose para formar solo una.
Con cada palabra que escribo mi alma se sigue hundiendo más profundo, en una oscuridad sin fondo.
No he borrado tus mensajes, he releído nuestra conversación tantas veces como sale el sol cada mañana, sabía que eso no iba a cambiar nada, que tu estarías allí y yo aquí.
Sigo tocando el piano para mostrarte que no soy un simple niño, que se algo más de la vida, que por mucho que corras te seguiré.
Tú has sido mi último conflicto, pero sigo pensando en ti un año después.
Esta es mi historia señores, sigo esperando que aparezca un día, para que él y yo seamos felices pero mientras tanto seguire con mi dulce piano y leyendo las conversaciones cada amanecer.

Comentarios
Publicar un comentario