¿Yo? Un simple niño indefenso, sin saber nada de lo que llaman la vida, camino y camino pero me falta ese valor para olvidar, y es que un recuerdo puede con todos mis pasos, mi corazón, mi moral, mis lagrimas, sobre todo.
Los mas sabios decían que chillar ayudaba a desahogarse pero aquí estoy, con un tratamiento por perder toda mi voz, por chillar por ti. Mis manos ensangrentadas por hacer ese agujero en la pared, representando el vacío que me dejas al irte.
¿Verte? Nunca, o tal vez siempre.
Estoy cansado, cansado de luchar, de acabar cada noche pensando en qué saldrá de un hola, o de un adiós. Prefiero posar mi cuerpo en el frío suelo de habitación, desarrollar tanto mi mente que tu silueta me acompañe hasta el fin de los tiempos.
Pero soy un simple niño, no se ni por que digo todo esto cuando no se nada, no es un ser quien escribe, es un corazón dañado, dañado de verdad, poco a poco pero sin prisa, que a la mínima se derrumba sin poder refugiarse en alguien.
No se a quien temo más, si a las personas que descubran como lloro a escondidas o a que solo una persona se de cuenta de que soy tan débil que no merece nada de mi.
Triste y con ganas de chillar me despido para siempre, algún día oiréis mis gritos de nuevo, pero eso ocurrirá cuando sea feliz, por lo tanto esperar. Dejar al tiempo sanar lo que una vez hirió.
Creo que necesitaba desahogarme, aliviar mis penas, no estoy preparado para nada y mucho menos para gastar mi tiempo en alguien que no me quiere, a si que que todo siga y algún día, no se cuando, venceré a la vida.

Comentarios
Publicar un comentario