Ir al contenido principal

Vencer a la vida.


¿Yo? Un simple niño indefenso, sin saber nada de lo que llaman la vida, camino y camino pero me falta ese valor para olvidar, y es que un recuerdo puede con todos mis pasos, mi corazón, mi moral, mis lagrimas, sobre todo.
Los mas sabios decían que chillar ayudaba a desahogarse pero aquí estoy, con un tratamiento por perder toda mi voz, por chillar por ti. Mis manos ensangrentadas por hacer ese agujero en la pared, representando el vacío que me dejas al irte.
¿Verte? Nunca, o tal vez siempre.
Estoy cansado, cansado de luchar, de acabar cada noche pensando en qué saldrá de un hola, o de un adiós. Prefiero posar mi cuerpo en el frío suelo de habitación, desarrollar tanto mi mente que tu silueta me acompañe hasta el fin de los tiempos.
Pero soy un simple niño, no se ni por que digo todo esto cuando no se nada, no es un ser quien escribe, es un corazón dañado, dañado de verdad, poco a poco pero sin prisa, que a la mínima se derrumba sin poder refugiarse en alguien.
No se a quien temo más, si a las personas que descubran como lloro a escondidas o a que solo una persona se de cuenta de que soy tan débil que no merece nada de mi.
Triste y con ganas de chillar me despido para siempre, algún día oiréis mis gritos de nuevo, pero eso ocurrirá cuando sea feliz, por lo tanto esperar. Dejar al tiempo sanar lo que una vez hirió.
Creo que necesitaba desahogarme, aliviar mis penas, no estoy preparado para nada y mucho menos para gastar mi tiempo en alguien que no me quiere, a si que que todo siga y algún día, no se cuando, venceré a la vida.



Comentarios

Entradas populares de este blog

La primera gota

La primera gota cae en el vaso de cristal azulado vacío.  Glup. El sonido de la gota al depositarse en el fondo resuena por toda la habitación sin luz, apagada, triste y desolada. Imaginense esa situación en nuestro interior, la primera gota que recorre todo nuestro yo interior marcando su paso a medida que avanza. imaginen sentarse en una silla mirando a la oscura habitación sin sentir nada, ni tristeza ni alegría... Absolutamente nada. Es más duro no sentir a poder sentirse triste. Cuando no sentimos quiere decir que estamos rotos en su totalidad por dentro, que no brotan lágrimas al llorar por aquello que nos duele, que no quedan risas para amenizar la vida.  No queda nada. Simplemente queda un cuerpo sin sentimiento, con una mirada que intenta encontrarse pero está perdida en el mundo incapaz de volver a conectar con su yo interno. Pero nunca conecta, nunca encuentra. Las ganas están pero no la fuerza. La falta de motivación, la presión del día a día impide que conectemos ...

Navidad.

No había llegado junto a ti cuando el flash se disparó. ¿Te imaginas estar en un ambiente navideño con tus amigos y tu pareja? Pues todos éramos felices. Fuimos a pasar el día a la gran ciudad con el objetivo de olvidar por un día todos nuestros problemas. Todos reíamos y hacíamos fotos como si nunca hubiésemos visto las luces en nuestra vida... Pero a decir verdad yo ya llevaba 4 años consecutivos viéndolas. Y ahora sí, foto navideña para la familia. Te abrazaba mientras tú me hacías el amago del abrazo porque siempre te ha dado vergüenza dar muestras de cariño en público, pero oye, al menos sonreíamos como dos personas muy felices. Antes de ser pareja fuimos muy amigos, sabía lo que pensabas y como te encontrabas con solo mirarte, el brillo tus ojos me hacía especial, como si fuese una reliquia valorada en millones y millones de euros.  Como bien he mencionado no te gustaba darme cariño en público pero nunca me dejabas pasar frío, siempre me sacabas la sonrisa aunque yo no lo pid...

Buscándome

Y bien, dime luna de plata, no se que pretendes hacer con tus acercamientos a la tierra para producir esas fuertes mareas golpeando las rocas que produce una fuerte erosión en ellas, ¿Querrías decirme algo? Era alguien sin destino, sin una luz al final del túnel, ahora, mi vida no tiene ni luces, ni bombillas ni nada, han sido robadas una a una, yo siempre pensaba que andar en la oscuridad era de valientes, que sabía que aunque robaran las bombillas yo podría seguir viviendo en una eterna felicidad, el camino era recto y lo único que sabía era que tenía que continuar el camino y no me perdería. Ahora tengo 4 entradas delante de mi o eso creía, ya que las bombillas habían desaparecido y solo mis ojos eran capaz de distinguir algo entre la fuerte oscuridad, me rindo, no podía seguir luchando contra algo imposible de ganar. Era valiente, mejor dicho, soy valiente, no sabéis nada de mi vida, pero me he enfrentado a todo tipo de situaciones, cuando de verdad había encontrado a ...