¿Te dijeron alguna vez que alguien te amaba pero desde su punto de vista? Una pregunta, mil respuestas. Yo fui una de sus mayores sumisas, manejada a su antojo, herida en el camino, con un pie más allá de lo que fue el amor. Solía ser la niña que tenía lo que quería, si veía algo que me gustase tenía que ser mío, me daba igual lo que hiciese falta para conseguirlo, pero lo iba a tener. Pero como en cada cuento apareces tú, debilitandome de todo mi yo, me transformaste en una persona totalmente nueva, de esas que te levantas y no te reconoces en el espejo, efectivamente no me reconocía y era simplemente por tus heridas, tus maltratos hacia mi. Todo empezó con una suave brisa de invierno, alterando mis sentidos del calor, estaba totalmente helada y te ofreciste a prestarme tu calurosa chaqueta. Decidiste acompañarme a casa porque era una época difícil en la ciudad, saqueos, secuestros... Me dejaste enfrente del portal, marcada por tu perfume, tu sonrisa, y el tenue sonido que t...
Lidero mi propias palabras.