Veía cada globo volar, cada una de mis amistades desarrollarse sin escrúpulos.
Aún soy joven y me hace ilusión contar a escondidas los días para mi cumpleaños. Si cumplo años significa que sigo viviendo, feliz o triste, eso da igual.
Mis amigos me habían dado una gran sorpresa, hicieron que gracias a ese gran recorrido recordase los mejores momentos de mi vida. Cada paso que daba veía una foto y me venían todos los recuerdos. No quería llorar pero llegué hasta el año 2016, este año y vi la foto de grupo con esa persona... ¿Me alegré? No se, era una especie de tristeza y alegría, un gris entre el blanco y negro, la mancha de café que nunca desaparece.
Había recibido 100 felicitaciones, cada una de ellas me alegraban más, pero me faltaba la 101, la tuya. No confundamos, esas 100 felicitaciones me alegraron tanto que con solo recordarlo se me viene esa suave sonrisa a la boca, pero todos tenemos ganas de que una persona en particular nos felicite, por el motivo que sea, el mio es porque ha sido importante para mi, marcando un antes y un después, gracias a él he podido sentir la seguridad en mi mismo, no dudar ante nada y poder sacar el carácter que tenía guardado.
Todos estaban a mi alrededor, algunos viendo y grabando los globos volar, los demás grabando mi reacción, me sentía acogido, querido por los más cercanos.
Sonó mi canción favorita, la que me recordaba a esa persona especial, vi como todo el mundo se apartaba para dejar pasar a alguien.
Estaba seguro de que era un sueño, pero por mucho que intentase despertarme no podía, estaba postrado delante de mi, con otro globo, un globo desinflado.
"Este globo no va a volar hoy, tampoco mañana, este globo empieza a llenarse de aire hoy mismo. Feliz cumpleaños."

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