Continuación de "En la pista de baile (I)", pinche aquí para ver el capítulo anterior.
Después de leer esa nota no sabía si buscar a mis amigos o simplemente esconderme como una niña para que no me pasase nada, aunque algunos de ellos vendrían a por mi.., Simplemente esperaba que ninguno de mis amigos hubiese perdido la cabeza.
- ¡Ellos quieren esto! No hagáis nada y esto parará, los móviles no funcionan, lo han controlado todo, pero unidos podemos, parar. Gritaba una chica con todo el maquillaje esparcido por la cara.
Una risa de payaso sonó fuertemente por los altavoces y todos nos giramos hacia la chica. Intentó correr pero una mano la enganchó del brazo fuertemente. Ninguno nos movimos, mirábamos el espectáculo temblando. El payaso volvió a reír mientras se llevaba a la chica.
-1 menos, el juego continúa.
Salí de la pista de baile tan rápido como pude, la gente había entrado en pánico y estaban empezando a enfrentarse entre ellos mismos.
La discoteca era lo suficientemente grande para encontrarnos pocas veces, por lo que podía estar a salvo mientras buscaba a los demás.
El pasillo hacia la bodega estaba demasiado oscuro, encendí la linterna del móvil para tener mayor visibilidad aunque esto delatase mi posición.
Cada paso resonaba como una piedra en el agua, demasiado eco, demasiado peligro.
El extintor había desaparecido, en su lugar , había un cuchillo, ellos lo habrían colocado ahí.
Lo cogí por si alguien intentaba atacarme, no tenía la voluntad de atacar a nadie y mucho menos de matarlo.
Unos pasos firmes y rápidos se oían desde la otra punta del pasillo, apagué la linterna y corrí hacia la bodega, escondiéndome detrás de unos barriles de bebidas. Guardé el móvil en el bolso y me escondí el cuchillo detrás del vestido para parecer que estaba desprotegida.
Respiración fuerte y pasos lentos, eso era lo único que conseguía oír, cada vez más cerca, más cerca de lo que creía, el pelo de esa persona caía sobre el mío, me había descubierto.
Empujé rápidamente el barril contra la persona y me abalancé contra ella. Presa del pánico le clavé el cuchillo en la primera parte de su cuerpo que distinguí, soltó un gran grito, lo habrían escuchado hasta ahí fuera. Otra vez la risa de payasos, volvía a resonar por toda la discoteca, ¿Habría otro muerto o simplemente era para asustar?
Inesperadamente me golpeó en la ceja con un objeto punzante, hizo que cayese medio inconsciente hacia al lado.
Otra sombra se aproximó rápidamente y mató a quien estaba atrapada en el barril. Otra risa más
- ¿Mónica? Dios es hora de irnos, los payasos recogen los cadáveres y si te ven te matan a ti también, he encontrado aliados, es hora de jugar.
- ¿L...L...Laura?
- Sí, Mónica, date prisa, están llegando.
- ¿Y... Los demás, Marcos e Ismael...?
- Marcos me ha vendido a los payasos, he estado a punto de morir, ¿No ves mi ojo?
Ahora lo veía todo con claridad, tenía el ojo ensangrentado, todo rodeado de sangre por una herida en la frente.
- ¿Ismael... También?
- Ismael está muerto, ya sabes como es la 1º prueba, "Tus amigos te traicionarán, hazlo tú antes". No le dejé opción, ahora tienes que acabar tú la prueba, tienes que acabar con Marcos, se ha unido a un grupo mayoritario al nuestro, pero nosotras tenemos el nuestro, date prisa o vendrán ya.
No reconocía a Laura, había enloquecido, había matado a 2 personas y uno de ellos era su amigo... ¿Por qué Marcos, por qué nos has vendido?
- ¿No sabéis lo que hacemos cuando encontramos a los asesinos velando a su victima?
Laura y yo nos giramos rápidamente y vimos a 2 payasos con unos grandes cuchillos mirándonos fijamente.
- Mónica, corre yo los pararé.
- Prueba número 1, tus amigos te traicionaran Laura, ¿Y tu los defiendes? Retaste a las normas, jajajaja vamos amigo mío tenemos nueva victima.
- Laura no puedo deja...
-¡ Corre, ya!
No miré atrás cogí el bolso con todas mis fuerzas y empecé a correr, oía golpes y olía perfectamente la sangre, ya había acabado la lucha, Laura o los payasos, de alguno era ese fuerte olor a sangre.
Sofocada y sin fuerzas volví a esconderme detrás de una caja para descansar, creía estar en la sala de desechos pero no estaba segura, todas las luces estaban apagadas.
Esas penetrantes risas volvieron a sonar por los altavoces y segundos después me tiraron del pelo mientras sentía el frío acero en mi cuello.

Comentarios
Publicar un comentario