Ir al contenido principal

Presa de un te quiero.


¿Te dijeron alguna vez que alguien te amaba pero desde su punto de vista?
Una pregunta, mil respuestas. Yo fui una de sus mayores sumisas, manejada a su antojo, herida en el camino, con un pie más allá de lo que fue el amor.
Solía ser la niña que tenía lo que quería, si veía algo que me gustase tenía que ser mío, me daba igual lo que hiciese falta para conseguirlo, pero lo iba a tener.
Pero como en cada cuento apareces tú, debilitandome de todo mi yo, me transformaste en una persona totalmente nueva, de esas que te levantas y no te reconoces en el espejo, efectivamente no me reconocía y era simplemente por tus heridas, tus maltratos hacia mi.
Todo empezó con una suave brisa de invierno, alterando mis sentidos del calor, estaba totalmente helada y te ofreciste a prestarme tu calurosa chaqueta. Decidiste acompañarme a casa porque era una época difícil en la ciudad, saqueos, secuestros...
Me dejaste enfrente del portal, marcada por tu perfume, tu sonrisa, y el tenue sonido que tus cuerdas vocales eran capaz de crear.
Quería más, quería conocerte, relacionarnos... Me habías llamado la atención.
2 meses después estábamos acurrucados en el sofá de mi casa, viendo una de las mejores películas románticas que hayan podido existir nunca, mi corazón estaba derretido, por la película y por él. Noté que el no vio la película, se fijaba en todos mis movimientos, mis expresiones, parecía que de verdad estaba naciendo algo en su interior, a eso se le llamaba amor.
El tiempo pasaba y pasaba y todo se iba consolidando, cada día todo era mejor, hasta que me empezaste a controlar demasiado, no dejarme salir con mis amigas, apartarme de mi día a día, primero mis amigas, después mi familia.
No era estúpida, pero tampoco lista, sabía que me estaba manejando a su antojo, pero esto lo descubría cuando no estaba con él, cuando lo estaba, me daba igual todo, con él sabía que era perfectamente el amor, estaba agusto.
Mis amigas me llamaban, me pedían ayuda sobre sus problemas personales pero yo las ignoraba, no podía salirme de su chat de WhatsApp ya que si no, se preocuparía de con quien hablaba. Me miraba el móvil a diario, para observar que no quedaba con nadie, solamente con él.
Mi mejor amiga cumplía los años y decidí ir a felicitarla, pero no se como lo descubrió que allí estaba él, enfadado y muy cabreado por haberlo mentido, grité  a mis amigas pero con la fuerte música del recinto no deberían de haberme escuchado.
Me llevó hacia su casa y allí comenzó a decirme que no debería haberle mentido, su ira iba aumentando hasta que comenzó a golpearme, cada vez más y más fuerte.
Nadie me podía escuchar por lo que era tontería gritar, asimilaba todo lo que me decía. La flor murió por la misma razón por la que nació, él.
Me vestía para él, ya no llevaba unas medias corrientes, llevaba espinas en las piernas, una camiseta de que clavaba cada pincho en mi corazón, me iba destrozando internamente poco a poco.
No sabía como escapar de la situación porque cada día era peor, más golpes, insultos... Ya no disfrutaba de ese "amor".
Debería haber escapado cuando pude pero no lo hice, era presa de un te quiero.
Actualmente estoy en el hospital, mi madre descubrió que estaba siendo maltratada y me ayudaron, pero tarde, él se entero y me dio una gran paliza, noto como a mi corazón le cuesta latir por el daño causado, pero ahora soy libre, libre de volver a vivir.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La primera gota

La primera gota cae en el vaso de cristal azulado vacío.  Glup. El sonido de la gota al depositarse en el fondo resuena por toda la habitación sin luz, apagada, triste y desolada. Imaginense esa situación en nuestro interior, la primera gota que recorre todo nuestro yo interior marcando su paso a medida que avanza. imaginen sentarse en una silla mirando a la oscura habitación sin sentir nada, ni tristeza ni alegría... Absolutamente nada. Es más duro no sentir a poder sentirse triste. Cuando no sentimos quiere decir que estamos rotos en su totalidad por dentro, que no brotan lágrimas al llorar por aquello que nos duele, que no quedan risas para amenizar la vida.  No queda nada. Simplemente queda un cuerpo sin sentimiento, con una mirada que intenta encontrarse pero está perdida en el mundo incapaz de volver a conectar con su yo interno. Pero nunca conecta, nunca encuentra. Las ganas están pero no la fuerza. La falta de motivación, la presión del día a día impide que conectemos ...

Navidad.

No había llegado junto a ti cuando el flash se disparó. ¿Te imaginas estar en un ambiente navideño con tus amigos y tu pareja? Pues todos éramos felices. Fuimos a pasar el día a la gran ciudad con el objetivo de olvidar por un día todos nuestros problemas. Todos reíamos y hacíamos fotos como si nunca hubiésemos visto las luces en nuestra vida... Pero a decir verdad yo ya llevaba 4 años consecutivos viéndolas. Y ahora sí, foto navideña para la familia. Te abrazaba mientras tú me hacías el amago del abrazo porque siempre te ha dado vergüenza dar muestras de cariño en público, pero oye, al menos sonreíamos como dos personas muy felices. Antes de ser pareja fuimos muy amigos, sabía lo que pensabas y como te encontrabas con solo mirarte, el brillo tus ojos me hacía especial, como si fuese una reliquia valorada en millones y millones de euros.  Como bien he mencionado no te gustaba darme cariño en público pero nunca me dejabas pasar frío, siempre me sacabas la sonrisa aunque yo no lo pid...

Buscándome

Y bien, dime luna de plata, no se que pretendes hacer con tus acercamientos a la tierra para producir esas fuertes mareas golpeando las rocas que produce una fuerte erosión en ellas, ¿Querrías decirme algo? Era alguien sin destino, sin una luz al final del túnel, ahora, mi vida no tiene ni luces, ni bombillas ni nada, han sido robadas una a una, yo siempre pensaba que andar en la oscuridad era de valientes, que sabía que aunque robaran las bombillas yo podría seguir viviendo en una eterna felicidad, el camino era recto y lo único que sabía era que tenía que continuar el camino y no me perdería. Ahora tengo 4 entradas delante de mi o eso creía, ya que las bombillas habían desaparecido y solo mis ojos eran capaz de distinguir algo entre la fuerte oscuridad, me rindo, no podía seguir luchando contra algo imposible de ganar. Era valiente, mejor dicho, soy valiente, no sabéis nada de mi vida, pero me he enfrentado a todo tipo de situaciones, cuando de verdad había encontrado a ...