¿Sentiste alguna vez un sentimiento tan fuerte que esas mariposas que residían en tu estómago salieron al mundo cruel que te rodeaba?
Así inicia la historia más bonita de una vida cruel, oscura y negra. La mariposa de tamaño medio, multicolor, salió de mi interior con todos mis sentimientos, con los actuales, buenos y malos, repito, todos los sentimientos.
Veía a través de la mariposa, parecía que me había reencarnado en ella. Todo se veía pequeño cuando volaba por el cielo oscuro.
Cada movimiento de alas daba lugar a una nueva experiencia. Todo pasaba demasiado deprisa como para explicar que es lo que sentía. Podía pasar del llanto a la risa en menos de un segundo, todo eran cambios.
La mariposa huía de los peligros, pero algunos no los podía evitar, como esas personas malas que acaban por miles de motivos en tu vida, justo cuando entran la mariposa queda atascada por una misera red.
Creemos que nunca tenemos la fuerza suficiente para hacer cara a esas personas, pero en realidad, dentro de nuestro corazón, de nuestra alma, tenemos la suficiente fuerza para barrer a quien sea.
Por eso, mi mariposa se las arregló para salir de esa red, continuó volando, continuó buscando su objetivo.
Creo recordar que son los recuerdos de amor los que me hacían a diario el corazón añicos, cada vez me volvían una persona más oscura, más resguardada, me alejaba de lo que era la sociedad del momento.
Las ráfagas de aire eran cada una de esas relaciones imposibles o fallidas que habían supuesto un daño importante en mi corazón. Cada vez tenía más dificultades para volar, la retrasaba para llegar a su destino, pero nuevamente la mariposa fue lista y supo usar esas corrientes de aire a su favor.
(Conviertiéndome en una persona más fuerte).
Pero... ¿Sabéis cuál es el nuevo destino de la mariposa? Debería de ser importante porque a pesar de esa red, de esas ráfagas de aire, todo los obstáculos seguía adelante, luchando por sus objetivos.
Cada una de las personas hemos pasado por nuestros malos momentos, pero siempre hemos de salir a delante, siempre hay alguien que nos esperará mejor que lo que dejamos atrás, es ley de vida, si alguien se va vendrá alguien mejor y si no viene tranquil@s, nunca os quedaréis sol@s.
Para acabar esto hay que contar el final de la mariposa.
Su verdadero objetivo era reunirse en el árbol del centro de un parque con otras mariposas. En ese lugar raras veces desaparecía el sol, siempre quedaba un hilo de luz, y ahí fue donde se encontraron, una mariposa totalmente distinta a la mía.
Las dos se posaron sobre una rama al hilo de luz, juntas volverían a ser felices, juntas tomarían un otro destino, pero esta vez, un destino juntos.


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