Hablemos de un amor incomprendido, bueno no, un amor intenso, el cual nos llenaba tan profundamente a los 2, para que llamarlo incomprendido si en realidad, nos comprendíamos como si fuéramos uno mismo, ya no hablo del presente, hablo del pasado, porque en mi presente ya no perteneces, tú misma decidiste alejarte, más bien, sin saber lo que hacías, actuabas como si todo lo hicieras bien, pero no.
Con cada acción incorrecta tuya, me dejabas ahí, sin mas, tirado como aquel trasto viejo que un día fue uno de tus objetos mas preciados. Dolorido, triste, decepcionado.. A si estaba yo cada vez que me sustituías, mas bien, me dejabas "tirado".
A veces la obsesión es mala, y obsesionarse con alguien, aún peor. Este fue mi caso, obsesionarme contigo, queriéndote entre mis brazos, poder compartir muchos momentos y ¿Ahora?, ahora solo queda el recuerdo, porque al día de hoy, hablando en presente, ya no perteneces a mi juego, es decir, a mi vida.
Dejando atrás ese día de cada mes tan especial para los dos, en el cual nos felicitábamos con la mayor de nuestras ganas, levantándonos con un ánimo especial sabiendo que nos tendríamos mutuamente. Todo esto ocurría un 19 de cada mes.
Lo eras todo, en un gran y hermoso pasado, ahora no lo llamaría error, solo lo llamaría otra persona más que pasó por mi vida, aunque tú dejaste gran marca en ella, una marca grabado a fuego en mi corazón, el cual te deje conocer profundamente como nadie lo conoció.
Me hice inmune a tus actos, dándome igual como me tratases, ya que todo iría en contra de ti. Me suplicaste que volviera a tu lado, vi sus lagrimas recorrer su rostro, no sabía si algún día me quiso como decía, pero sabía que en ese momento estaba mintiendo.
Aprendí la lección y es que tienes que saber en quien confiar y confesar tu amor, porque hoy en día muy poca gente sabe valorar las personas que de verdad te quieren de verdad.

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