De nuevo me encontraba allí, detrás del instituto como cualquier otro día de la semana, esperando a que ella pasase por la puerta trasera, como lo hacía siempre. En aquel lugar era donde podía observarla de cerca, sin que ella se percatara de mi mirada.
Acababa de llegar, con su suave y rubia melena. Hoy venía mas guapa que siempre, traía una camisa blanca que le quedaba perfecta, un collar con un corazón partido y una falda rosa, todo le quedaba perfecto. Me pregunté si tendría novio, por aquel collar mientras me recorría ese sentimiento de tristeza.
Pero hoy nada era igual, ella no tomó su camino de todos los días, se desvío ligeramente hacia la izquierda, viniendo hacia mi.
Me puse nervioso en cuanto vi que venia hacia mi, no sabia el porque, pero sería la primera vez que hablaría con ella.
Llegó hasta donde me encontraba y susurró con una voz tierna " Hola..", sus mejillas describían un ligero tono rojizo, desde cerca observé mejor su belleza, dándome cuenta de aquellos preciosos ojos.
Me ilusioné pensando que esto podría ser como aquella historia, en la que Buttercup se declara a su empleado Westley, su gran amor, de como se había ido enamorando poco a poco, hasta que se dio cuenta de que sentía mucho por él.
"He estado observándote durante este tiempo y... Bueno.. Me gustas", aquellas palabras me marcaron durante mucho tiempo, el que creía que podía ser el amor de mi vida estaba ahí delante diciéndome que le gustaba. Inmediatamente respondí con emoción " Llevo queriéndote muchos años, imaginando que algún día estaríamos los 2 en una pradera abrazados, con el sonido del viento sonando de fondo. Puedo repetírtelo, deletrearlo, lo que quieras, T,e,q,u,i,e,r,o princesa."
Ella sacó de su bolsillo un colgante, la otra mitad de su corazón partido, me lo colocó en el cuello con gran delicadeza, al acabar le tome la mano y la miré a los ojos, nos abrazamos con pasión, pero esa sería la primera vez de toda nuestra vida, porque esto duraría para siempre.

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