No estaba ante el paisaje más bonito del mundo, tampoco lo necesitaba, solo quería pensar en un lugar alejado de la sociedad, en el que nadie me molestara y pudiera recordar los fantasmas del pasado.
Todo pudo comenzar el verano del año pasado, cuando tu fino carácter, tus llamadas, palabras... Todas esas cosas me conquistaban más que darse besos y todas esas cosas, pudimos conocernos en persona y con el paso del tiempo me acabé pillando por el muchísimo.
Aún recuerdo el día en el que te enfadaste conmigo por no hablar ese día y como a partir de ahí todo fue empeorando, lo pasé bastante mal por tu culpa, desaprovechado.
Todo cambió ese gran día que conocí a ese chico que haría olvidarme de las personas, que me haría creer de nuevo en el amor, pero tú volviste a entrometerte sin tapujos, a intentar romper la relación que tenía, sólo por una única razón, tu felicidad propia.
Lamento decirte que no estoy triste por alguien como tú, que ahora mi vida ha cambiado y estoy con un chico que de verdad me quiere, y no a ti, que me la jugaste muchísimas veces y conseguiste sacar el odio que hay en mi.
Ahora soy feliz, el recuerdo le tengo, pero tengo claro una cosa y es que no volveré a sufrir por ti, solo y exclusivamente por una razón, tu tren ya ha pasado.

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