A veces sentía aquel fuego interno, que me impulsaba una y otra vez a contra de mi voluntad, fuertemente a realizar todo aquello que deseaba pero a la vez lo que a veces podía ser lo peor para mi.
Él y yo bajo el eclipse lunar, podía contemplar su rostro en la fría pero a la vez cálida noche.Él tan muerto pero a la vez tan vivo, en cambio yo tan viva pero al borde de la muerte.
Un solo y único movimiento marcaría el final de un proceso que inicié hace 19 años, ese movimiento marcaría el final de mi vejez, del latido de mi corazón asustado, pero a la vez tan decidido. Solo quería que esto ocurriera porque mi gran preocupación era que mi bello príncipe no me deseara al ser vieja y él siendo igual de joven y atractivo.
Quería ser como él, pero una pequeña parte de mi ser extrañaría la vida como humana.
12:30 pm, 12 de noviembre. Fase lunar: Eclipse.
"Hazlo, no puedo imaginarme una vida sin ti, crees que estoy loca por entregar mi alma, pero no, no puedo imaginarme estar sin ti, claro que estoy loca, estoy LOCA por ti".
Con suavidad cerró sus ojos y me hincó el diente en mi cuello, sentí como me mordía como mi vida iba desapareciendo poco a poco, al menos la vida humana.
5 am, 12 de noviembre.
Desperté tras quedarme inconsciente, allí estaba el, mirándome con sus preciados ojos, por la forma en la que se encontraba, no se había separado ni un momento de mi lado, estaba esperando que despertara.
Ahora no sentía mi corazón latir, no necesitaba beber,comer... En esta nueva vida lo necesitaba a él como objetivo principal.
"Te he robado tu vida humana, pero sólo por una única razón, tenerte a mi lado para siempre, te quiero."

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