Ir al contenido principal

Día Z (IV)

Continuación de Día Z (III). Pinche aquí para leer el texto anterior.


Kenovich:
Por fin tenía a alguien en quien confiar, mi mano derecha, una vez aplicado el cloroformo, la tendí en la mesa de operaciones y cogí una muestra del virus que lo inició todo y se lo inyecté en la sangre. Ahora querida María estarás a mis órdenes y seras un ser muy poderoso.
Sofia, Teresa, Leo y David:
Ya casi no podíamos con nuestra alma, David y yo sujetábamos la puerta mientras Sofia y Teresa buscaban algo para atrancarla.
Habíamos llegado a la biblioteca sanos y salvos aunque nuestra munición cayó empicado a causa de que en algunas ocasiones estábamos totalmente rodeados.
Llegaron con una barra de metal, nos valdría para encontrar un mapa y salir corriendo.
Una vez colocada la barra, todos corrimos a buscar un mapa, sólo queríamos llegar a esos laboratorios y rescatar a nuestra amiga Maria.
S- "Lo tengo chicos, venir rápido no hay tiempo, hay que salir de aquí."
L- "¿Oís eso?, son como pisadas... De un ¿Gigante?, esto da muy mal rollo hay que salir ya.
Todos corrimos hacia la puerta cuando efectivamente, un zombie gigante con un gran mazo apareció por nuestra única salida.
Tapaba toda la salida con lo que era imposible salir de allí, tendríamos que luchar y matarlo... Pero de repente oímos a lo lejos como la puerta de entrada reventó, quiere decir que la horda venía a por nosotros.
Estábamos atrapados. 
Me llamo Leo, sabemos que causó la infección, Maria está en peligro por culpa de ese doctor, de Raúl no sabíamos nada, puede ser que muriera en el intento. Ahora me encuentro con mis amigos dispuestos a luchar por sus vidas, todos con sus armas apuntando tanto a la horda como al zombie gigante, yo mientras estaba preparado para morir.

Continuará...



Comentarios

Entradas populares de este blog

La primera gota

La primera gota cae en el vaso de cristal azulado vacío.  Glup. El sonido de la gota al depositarse en el fondo resuena por toda la habitación sin luz, apagada, triste y desolada. Imaginense esa situación en nuestro interior, la primera gota que recorre todo nuestro yo interior marcando su paso a medida que avanza. imaginen sentarse en una silla mirando a la oscura habitación sin sentir nada, ni tristeza ni alegría... Absolutamente nada. Es más duro no sentir a poder sentirse triste. Cuando no sentimos quiere decir que estamos rotos en su totalidad por dentro, que no brotan lágrimas al llorar por aquello que nos duele, que no quedan risas para amenizar la vida.  No queda nada. Simplemente queda un cuerpo sin sentimiento, con una mirada que intenta encontrarse pero está perdida en el mundo incapaz de volver a conectar con su yo interno. Pero nunca conecta, nunca encuentra. Las ganas están pero no la fuerza. La falta de motivación, la presión del día a día impide que conectemos ...

Navidad.

No había llegado junto a ti cuando el flash se disparó. ¿Te imaginas estar en un ambiente navideño con tus amigos y tu pareja? Pues todos éramos felices. Fuimos a pasar el día a la gran ciudad con el objetivo de olvidar por un día todos nuestros problemas. Todos reíamos y hacíamos fotos como si nunca hubiésemos visto las luces en nuestra vida... Pero a decir verdad yo ya llevaba 4 años consecutivos viéndolas. Y ahora sí, foto navideña para la familia. Te abrazaba mientras tú me hacías el amago del abrazo porque siempre te ha dado vergüenza dar muestras de cariño en público, pero oye, al menos sonreíamos como dos personas muy felices. Antes de ser pareja fuimos muy amigos, sabía lo que pensabas y como te encontrabas con solo mirarte, el brillo tus ojos me hacía especial, como si fuese una reliquia valorada en millones y millones de euros.  Como bien he mencionado no te gustaba darme cariño en público pero nunca me dejabas pasar frío, siempre me sacabas la sonrisa aunque yo no lo pid...

Buscándome

Y bien, dime luna de plata, no se que pretendes hacer con tus acercamientos a la tierra para producir esas fuertes mareas golpeando las rocas que produce una fuerte erosión en ellas, ¿Querrías decirme algo? Era alguien sin destino, sin una luz al final del túnel, ahora, mi vida no tiene ni luces, ni bombillas ni nada, han sido robadas una a una, yo siempre pensaba que andar en la oscuridad era de valientes, que sabía que aunque robaran las bombillas yo podría seguir viviendo en una eterna felicidad, el camino era recto y lo único que sabía era que tenía que continuar el camino y no me perdería. Ahora tengo 4 entradas delante de mi o eso creía, ya que las bombillas habían desaparecido y solo mis ojos eran capaz de distinguir algo entre la fuerte oscuridad, me rindo, no podía seguir luchando contra algo imposible de ganar. Era valiente, mejor dicho, soy valiente, no sabéis nada de mi vida, pero me he enfrentado a todo tipo de situaciones, cuando de verdad había encontrado a ...