Y volví al sitio de siempre, aquel lugar en el que reflexionaba sobre los acontecimientos de mi vida, sentado frente a la fría arena y mirando hacia el mar, empece a pensar, por 1º, 2º, 3º, 4º vez, ¿ Que mas da? Aveces pensar no es malo, solo te ayuda a ordenar todo lo acontecido en tu cabeza, buscando una reflexión lógica.
En este caso, meditaba sobre un tema internacional, por así llamarlo, el Amor. No era amor de pareja, si no de amistad, recordaba a aquel amigo, que llegó a ser tan especial, por intentar animarle y así con el paso del tiempo llegamos a ser lo que somos, él es quien me llena de felicidad absoluta, dejando atrás otros problemas de la vida y aprender a disfrutar cada momento a su lado.
Ahora, aún sigo recordando la fecha en la que me dijo que me quería, todos los abrazos que me a dado para demostrarme su amor. Le quería muchísimo, pero últimamente nos habíamos peleado mucho y con esos enfrentamientos, ese sentimiento fue desapareciendo hasta quedar solo un poco.
Estaba hecho un lío, ya que no sabía lo que sentía por esa persona que a aguantado todas mis lagrimas en los últimos meses.
Miré como el mar formaba pequeñas olas y se rompían junto a mis pies, triste y desolado, miré mi móvil, en el cual encontré un mensaje de mi mejor amigo, "Te quiero muchísimo y no voy a permitir que te vayas de mi lado". Esas palabras me marcaron y sin dudarlo ese desamor que estaba sintiendo se convirtió en amor, pero no el típico amor, era un gran profundo amor.

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