Podía observar como el sol caía a lo lejos, mar tranquilo, produciendo un sonido agradable para el oído. Antorchas, palmeras, cubrían la terraza de aquel famoso hotel.
Sentados en la mesa mas elegante del exterior, la cual proporcionaba unas grandes vistas. De fondo sonaba la 9ª sinfonía de Beethoven, perfecta para la ocasión.
Guapísima, espectacular, era como iba ella, con su vestido blanco ajustado cayéndole hasta las rodillas, recogía su largo pelo bronceado en una delicada y preciosa trenza.
Sin duda era una noche especial, llenamos los vasos del suave vino, reflejaba ojos de emoción pero a su vez temor por lo que pudiera suceder, en el fondo escondía un corazón enamorado, capaz de hacerle pasar la mejor noche de su vida.
La orquesta tocó una música típica para las parejas, era mi momento, me levanté sin dudarlo, tomándola de la mano, me puse de rodillas, sacando el delicado anillo de diamantes, el cual brillaba ante la luz de la gran luna llena. La miré con la sonrisa mas grande que nunca supe sacar, con el rostro lleno de ilusión, pronuncié "¿Quieres casarte conmigo?". Sonó muy suave y al ritmo de la música, tal y como estaba pensado. Ella reflejó en su cara, una inmensa felicidad, nunca la había visto en estos 5 años a su lado, gritando y al mismo tiempo abrazándome, dijo "Si quiero".
Sin preocuparme de quien nos miraba, la besé con todo mi amor, siendo el mejor beso de nuestras vidas.

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