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Rosa negra (Infierno.)

Texto no recomendado para menores de 18 años.


Continuación de "Quiero que vuelvas".Pinché aquí para leer el capítulo anterior



Alex: 25 años,1'79, castaño claro, ojos verdes, musculoso y con muy buen cuerpo.
Elena: 20 años, 1,75, morena, ojos marrones, delgada.

Lo primero que hice fue llamar a Alex, me había asustado ante la llamada de emergencia. Alex era farmacéutico, llevaba trabajando 2 años en la misma farmacia y nunca había tenido ningún problema hasta hoy. Cogí mi teléfono móvil y busqué rápidamente el número de Alex.
- ¿Elena?
- ¿Alex, dónde estás? Me has asustado joder.
Oí como soltó una pequeña carcajada.
- ¿Tanto te marcó lo de ayer para qué me eches tanto en falta? - Dijo en un susurro para que solo yo lo oyera.
- ¡Ahora no quiero jugar, joder, ¿Tú sabes el susto que me has dado?!- Comencé a gritar como una loca al teléfono.
Aun me encontraba en la cama, rodeada por las sabanas que rodeaban mi cuerpo desnudo.
- Tranquilízate, baja a desayunar y luego...
- No Alex, ni de broma, cuéntamelo ahora.
Debió de notar mi preocupación ya que eliminó su tono juguetón y comenzó a hablarme serio.
- Verás. En la farmacia en la que trabajo ha ocurrido un incidente y...
- Dime que estás bien, por favor...- Lo corté al borde del llanto. No me gustaba para nada la historia, nunca había tenido ningún problema.
- Elena, ya está bien, estoy bien.
- ¡ Si estuvieras bien, estarías aquí conmigo, recordando nuestra noche de pasión y no estas Alex!.
- Ha habido una inspección por tráfico ilegal de medicamentos.
- ¡¿Qué?!, ¿Dónde estás? voy a buscarte y me lo explicas todo
- Elena, estoy en la comisaria, tengo que irme, te quiero.
- No me...
Sonó el dichoso pitido, aquel que siempre suena cuando más necesitas a la persona que se encuentra en el otro lado del teléfono. Empecé a dar golpes a la cama mientras lloraba. En mi interior encontraba rabia y  a la vez miedo. ¿ Lo iban a detener? 
Bajé a desayunar, angustiada y sin hambre. Llevaba puesto el vestido de anoche, olía a él y eso me encantaba. Jugaba con la magdalena cuando sonó el móvil. Era mi madre:
- ¿Dime mamá?
- ¿Dónde estás? Son las 11 y aún no has aparecido por casa.
- Mamá estoy con Alex, no puedo hablar, chao.
Ahora fui yo quien la colgué a ella, necesitaba hacerlo, no tenía ganas de hablar con nadie, solo me apetecía saber en qué lío se encontraba Alex. La puerta de la cafetería se abrió y una suave brisa entró por todos los lados de mi vestido. Al notar ese suave toque me estremecí en la silla y volví a morderme el labio.
Devolví la llave del apartamento y me marché a casa. Alex seguía con el teléfono apagado y cada vez estaba más desesperada, esto era vivir en el  infierno.
Las horas pasaban y yo no sabía que hacer, había cogido el ordenador para chatear por skype con mis amigas, pero no disfrutaba y colgué, me duché para despejarme las ideas pero no podía olvidarme de él. 
Estaba en albornoz, con el pelo mojado, oyendo música hasta que el teléfono sonara. 
- Elena, alguien te está esperando abajo.
Por la cara de mi madre no pregunté quien, ya lo sabía, Alex.
- Elena viste...
No acabó la frase porque en cuestión de segundos estaba en la puerta, situada frente a él, sofocada y con el albornoz a punto de desabrocharse.
- Sexy e irresistible Elena.
Me abalancé sobre él y lo besé. Su lengua entró en mi interior e hizo que recordase la noche anterior, como me desabrochaba el vestido, su forma de moverse en la cama... 
- Algo se está poniendo duro, Elena.
- Te he echado de menos, todavía no me has contestado a nada joder.
Vi como dirigía su mirada hacia la casa, siguiendo la trayectoria de mi madre hacia la otra punta.
- Sube- dijo mientras aparecía nuevamente su sonrisa juguetona.
No podía resistirme, 
Mi misión actual era provocarlo, hacer que su erección pudiese con él. Mi madre se encontraba en la otra punta de la casa y al parecer se iba a marchar, estaríamos solos, algo que nos encantaría.
Observé que no viniera nadie y eché la mano hacia atrás y toqué suavemente su bulto, rápidamente cogió mi brazo y apretó con fuerza ante el placer que le suponía. Gimió débilmente y me empujó para continuar subiendo las escaleras.
Cuando llegamos a la habitación se oyó un leve grito:
- Elena, me voy a comprar.- Cerrando la puerta detrás de ella.
Alex estaba mirando el portátil cuando me giré. Esa camiseta lo hacía tan sexy, hacia que sus músculos quedasen totalmente apretados. Me acerque el dedo a la boca y pasé la lengua por mis labios.
- ¿Y me vas a contar de una vez lo que te pasó?
- No. Tu has jugado y ahora hay que acabar lo que has empezado.
Se levantó y tiro de la cinta de mi albornoz, los botones se abrieron rápidamente y debido a la tensión de la cinta, el albornoz cayó al suelo.
Emití una risa juguetona y me abalancé sobre él, comencé a quitarle la ropa hasta dejarlo totalmente desnudo. Me apretó contra él para notar aún mas su erección. 
Me cogió de los pies y me dejo sobre la cama subiéndose encima mía, deseaba tocarlo.
Me comenzó a besar el cuello y siguió bajando por todo mi cuerpo. Mi temperatura corporal aumentaba cada vez más, gemía cada vez mas fuerte y lo agarraba sintiendo su calor corporal.
Noté como su suave mano separaba mis piernas al mismo ritmo que su boca superaba mi ombligo.Aparté las manos de su cuerpo y agarré las sabanas de la cama y gemí nuevamente, era mejor que la última vez, tocaba mis zonas íntimas con su dedo...
- ¿Y si hubiese reglas? - Dijo separando su dedo y apartándose de mi cuerpo.
- Sí, reglas.
- ¿Qué tipo de reglas?- No quería que parara, ahora no.
Me arrimé a él y comencé a besarlo al igual que el me besó ami. Cuando estaba a la altura de su pecho, agarró mis manos y me empujó contra la pared. 
Estaba fresca y mi cuerpo demasiado caliente, me mordí el labio mientras se arrastraba por la cama para llegar ami. Iba a tocarlo y nuevamente me agarró las manos. Lo miré con ojos celosos, cuya respuesta fue sus ojos de placer, miré hacia arriba y vi como metía mis manos sobre las cuerdas en las que colgaba mis fotos con mis amigas.
- No quiero que te sueltes, pase lo que pase.
Estaba agarrada a las dos débiles cuerdas con las rodillas sobre la cama, mirándolo como iba en dirección a su pantalón. Metió la mano en el bolsillo y sonrió. Volvió a sonar el plástico de la noche anterior y noté como con solo recordando mi zona íntima se humedeció. 
En cuestión de segundos estaba sobre mi, me besó: 
- ¿Preparada?
Separó mis piernas bruscamente y yo me agarré más fuerte a las cuerdas gimiendo, sonó como las cuerdas se iban debilitando al mismo tiempo que Alex aumentaba el ritmo. 
Notaba su sudor, sus manos tocando mis duros senos. Creía que la sensación de placer no podía aumentar pero si podía, con un mano recogió rápidamente el pelo y tiró hacia él mientras con la otra tocaba mis partes íntimas. Gemí fuertemente y las cuerdas se rompieron, caí sobre él y los dos nos encontrábamos sobre la cama, con aliento un aliento fuerte, constante.
- ¿Estas eran tus reglas?
- Esto ha sido el principio de todo.
***
El bar estaba más lleno de lo que solía estar siempre, debería de ser por el fútbol. Encontramos sitio en la zona central entre los fans del equipo que estuviese jugando.  
Yo aún seguía concentrada en Alex, en como me había conseguido dominar con sus reglas, como había hecho despertar a la mujer que llevaba dentro en solo dos días de ocho meses de relación.
- Estás embobada Elena.
- Todavía sigo pensando en lo de ayer y hoy. Pero... Me lo tienes que contar ahora, antes me has distraído con esto. Dije acercando el pie a su entrepierna. 
Miré a los lados para mirar que nadie nos estaba observando y bajé el pie. Ahora la que manifestaba en su rostro una sonrisa juguetona era yo.
- Veo que no te cansas nunca. La fiera siempre quiere de comer.
- Tal vez sí.
La camarera nos trajo los refrescos y Alex comenzó su discurso. 
- Verás Elena, en Diciembre del año pasado un cliente llegó a la farmacia y nos pidió un medicamento espe...
- ¡Policía!, sabemos que estás aquí Alex, tienes que venir con nosotros. Gritaron dos hombres que entraron en la cafetería.
Todo cesó, los fans se giraron hacia nosotros y Alex se levantó de la silla con el rostro pálido. Los policías se llevaron a Alex mientras todos me miraban, las lágrimas recorrían mi rostro mientras gritaba su nombre. 


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