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Rosa negra (Mi premio eres tú.)


Texto no recomendado para menores de 18 años.

Continuación de Nuevo juego. Pinche aquí para leer el capítulo anterior.



Manejaba la carta en mi mano. Había escrito una carta para Alex, para pedirle perdón, lo quería, pero ahora era Alan quien llamaba a mi corazón.
Estaba frente al apartado de correos, dudaba si echar la carta dentro de el buzón. ¿Qué pensaría de mi?. Se fue sin decirme nada, le advertí pero le dio igual. ¿Y si no me quería?
Lancé la carta al buzón y me fui de camino al trabajo.
En cuanto salí de la prisión llamé a Alan, tenía los ojos llorosos, estaba rota por dentro. Alex había pasado de mi tan fácilmente... 
Abrí la puerta esperándome a todos los trabajadores celebrando el éxito de la empresa, pero era todo lo contrario. Todos trabajaban rápido, sin parar. 
- ¿Qué pasa aquí?- Le pregunté a la recepcionista con tono de asombro
- ¿No te has enterado Elena?
- ¿De qué?
- Veo que no has visto a Alan, está como loco, nos han invitado a todos los trabajadores a la cena de gala, por nuestro trabajo. Nos han encargado cien copias más para esta noche. 
- Vaya, no sabía nada. Me pondré a trabajar enseguida.
Corrí hacia el despacho de Alan y entré sin llamar. Estaba apoyado en su mesa con una gran sonrisa, mirando a la pantalla de su ordenador.
- Se llam... ¡Elena!
Se levantó rápidamente y cerró la puerta, me agarró de la cintura y me puso contra la puerta que justamente acababa de cerrar. Inundó mi boca con su lengua juguetona, aquella que había lamido el día anterior mi cuerpo lleno de café.
Gemí e inundé su boca con mi lengua. Comencé a pasarla por cada uno de sus dientes. Cuando me separé de su boca agarré su labio suavemente con mis dientes.
- Enhorabuena, amor. 
- Tú serás mi dama de honor.- Me dijo mientras me miraba a los ojos.
Su mirada era tierna, en realidad su mirada me decía que me quería, que estaba enamorado de mi.
- ¿Y a qué hora es el evento?
- 22:00
- Muy bien, me pondré a trabajar jefe.- Le dije mientras le guiñaba un ojo y le sacaba la lengua.
Me senté en mi mesa y me puse a trabajar. Noté como mis bragas se habían mojado por culpa de ese beso.
No sabía que ponerme esta noche, tenía que ir espectacular, ya que era un evento importante.
Decidí salir media hora antes del trabajo para peinarme, maquillarme y vestirme. 
Opté por un moño recogido con unos palillos chinos que me dio mi amiga en su viaje de china. Cepillé mi pelo con un gran peine rosa y comencé a enrollar el pelo sobre los palos hasta que quedase un buen moño.
Me veía sexy, provocadora e incitadora. Algo perfecto para la ocasión. Terminé de aplicarme el maquillaje y me dirigí al vestuario. 
Estaba entre el vestido rosa corto y escotado o el rojo escotado pero más largo. Iba bien de hora por lo que me probé los dos.
Quedé con Alan a las 21:30 en mi casa para dirigirnos al evento en su coche. Llamaron a la puerta y bajé lentamente ya que aún no controlaba estos tacones.
- Estás esplendida Elena.
Al final había optado por el vestido rojo y unos tacones negros. Todo quedaba a juego con mi peinado. Esta noche nada podría salir mal.
Tardamos en llegar veinte minutos. Durante el viaje no hablamos nada ya que él iba pendiente de la carretera y no quería desconcentrarlo. 
Iba guapísimo. Una camisa blanca y una americana negra ajustada con su pañuelo bien doblado en el bolsillo. Como un autentico caballero. Como complemento llevaba una pajarita roja pegada al cuello.
Entregó las llaves al aparcacoches y nos dirigimos hacia dentro de la sala. 
Tomamos asiento en el sitio reservado para nuestra empresa. Era una sala gigante, llena de famosos y gente importante.
No me podía creer que estuviese allí.
Nos sentamos a la espera de que comenzase el acto. En la primera fila nos situábamos los más cercano al jefe. 
Acerqué la silla a Alan sin hacer demasiado ruido para no alertar a las de al lado. Alan giró la vista hacia ami y comenzó a reírse.
- ¿No puedes estar lejos de mi?
- Calla y escucha.
- Todo oídos.
Cogí su mano y acerqué mis labios a su oreja, en tono seductor le susurré:
- No llevo bragas, esta mañana me las has mojado y pasaba de estar todo el evento así. Sorpresa.
Me mordí el labio y vi como sus ojos se iluminaban.
- Con esto no se juega Elena.
- Tócame.
Las luces se apagaron y se encendieron los focos del escenario. Toda la sala estaba a oscuras. Alan bajó su mano hasta el tobillo y comenzó a subirla hasta llegar a mi entrepierna. Notaba el calor de su mano cerca de mis partes íntimas. Sonrió y comenzó a tocar suavemente. Lo agarré de la americana y la arrugué en mi puño mientras me tocaba cada vez más rápido.
- Vas a hacer que me corra delante de todos.- Dije entre gemidos.
- Nadie nos está mirando.
Le mordí el cuello y sacó su mano rápidamente. Me eché a reír y me crucé de piernas.
El evento era muy entretenido, monólogos, actuaciones de baile...
Antes de llegar a la parte final dieron un tiempo de descanso ya que llevábamos cerca de dos horas sentados en la silla. 
- Ven. Me dijo Alan serio.
Le seguí rápidamente y nos comenzamos a perder entre los pasillos de el teatro en el que nos encontrábamos.
- ¿Sabes donde vas Alan?- Dije sofocada- Estoy cansada.
- No, eso es lo gracioso.
Se detuvo en seco y tiro del picaporte de una puerta. Se abrió y me invitó a pasar. 
Era muy bonita, tenía un gran tocador adornado con un jarrón de flores, a su derecha una mesa rodeada de sillones de piel. La luz de la habitación era acogedora. Me encantaba.
Me giré al oír cerrarse la puerta y vi como Alan venía corriendo hacia ami.
Me cogió en volandas y me subió en el tocador. Comenzó a besarme por todo el cuerpo. Comencé a gemir bajito, pero cada vez Alan aumentaba más el ritmo y mi tono iba subiendo.
- Me has calentado ahí adentro señorita Elena. Eso está muy mal.
Soltó los palillos chinos de mi pelo y este cayó sobre mis hombros. Comencé a bajarme el vestido mientras él se quitaba la pajarita. 
Sonreí mientras lo hacía. Estaba entusiasmado y muy cachondo. Se quedó en boxers y dejó los palillos al lado del jarrón de flores. 
Siguió besándome por todo el cuerpo entreteniéndose en mis pezones. Mordió suavemente uno de ellos y gemí apoyándome sobre el espejo que tenía detrás mía.
- Eres tan hermosa...- Susurró.
Apartó sus manos de mi cuerpo y se dirigió hacia su americana. Cogió el pañuelo de su bolsillo y uno de mis palillos chinos.
Me mordí el labio, no sabía que iba a hacer con ello, pero seguro que algo erótico.
Volcó el jarrón de las flores y comenzó a mojar el pañuelo. Seguía cada movimiento de su cuerpo.
Pasó el pañuelo mojado por mi entrepierna. Esa sensación de frescor encendió a mi diosa interna y metí mi lengua en su boca rápidamente, oí como gemía con cada movimiento de mi lengua dentro de su boca. Lo rodeé con las piernas y lo atraje hacia ami. Toqué su espalda mientras lo besaba. Estaba tan trabajada...
Apartó su boca de la mía y volvió a mojar el pañuelo. Esta vez no se dirigió hacia mi cuerpo. Cogió el palo y lo envolvió con el pañuelo.
- No quiero que te corras.
Con una mano abrió mis partes íntimas y metió el palo dentro de mi. Joder, era una sensación poco agradable a lo primero. Pero después notaba como al mover el palo en círculos y al tocarme por dentro hiciese que me retorciese de placer.
- Alan, no puedo aguantarme.
Sudaba, mis pezones estaban muy duros y no podía aguantarme más. Estaba cerca del clímax.
Sacó el palo con cuidado y lo tiró al suelo. Me agarró de la cintura y me llevó hacia los sofás. Cogió de su pantalón un preservativo y se lo colocó.
- Quiero hacerlo yo.
Agarré su erección con la mano. Era suave y muy dura. La metí dentro de mi y cerré los ojos para sentir como se movía, para agudizar mis sentidos. 
En cuestión de segundos llegué al clímax. 
 ***
Nos vestimos rápidamente ya que no teníamos tiempo, avisaron por megafonía que quedaban cuatro minutos para que empezase el acto final. 
Una vez vestidos tiré los palos a la basura seguido del pañuelo de Alan. Me peiné como pude y salí por la puerta. Alan y yo llegamos a la sala del escenario cuando se habían apagado nuevamente las luces. 
Tardamos un rato en encontrar nuestros sitios, pero finalmente nos sentamos y disfrutamos del resto del evento.
Eran las dos de la mañana cuando llegamos a la puerta de mi casa. Aún seguía emocionada tras su práctica sexual. Había sido intrigante y muy excitante.
- Elena.
- Alan.
- Me has hecho pasar un gran evento... Contigo nada es aburrido.
- Contigo tampoco, no te creía tan... Manitas.
- Hemos ganado un premio por ser una de las mejores imprentas, te tengo a ti... Mi vida a mejorado en cuestión de días.
Nos quedamos en silencio. Le toqué el lado izquierdo de la cara con el pulgar suavemente, a la luz de la luna era muy hermoso.
- Lo más importante es que has triunfado como empresario. Te quedan muchos premios por conseguir.
- Ahora mi premio eres tú.
No me pude resistir y lo besé. Sus besos eran muy dulces y húmedos. Lo necesitaba al igual que él me necesitaba ami.
Bajé del coche y me dirigí a mi casa con una sonrisa. Alan arrancó y se fue. 
Metí la llave de mi casa y giré el pestillo y abrí la puerta con cuidado de no hacer ruido. Pero para mi sorpresa estaban todos despiertos.
- Elena, hay visita. 
Me asusté porque mi madre llegó corriendo, sofocada y con cara de preocupación. La seguí.
¿Era Alex? No, imposible, estaba en la cárcel, pero era para mi, estaba segura.
Entré por debajo del arco que daba lugar al salón. Mi amiga Lorena estaba en un sofá y mi padre en otro. 
En el medio había un sillón con una persona sentada.
- ¿Quien cojones eres tú y qué haces en mi casa?- Dije miedosa.


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