Texto no recomendado para menores de 18 años.
Noche del 14 de febrero de 2017, me arreglé para la ocasión.
Solté mi pelo ondulado cayendo sobre mis pechos tapados con el vestido de encaje.
La cita era a las 22:00, eran las 21:00, iba bien de tiempo, terminé de pintarme los labios, busqué los zapatos de gala y me fui directa a la cita.
Estaba sentado con una copa de vino en la mano. Mirando la pared del bar, la cual reflejaba una bonita ciudad alumbrada por la fría luz de las bombillas.
Debió oír el ruido de los tacones ya que se giró esbozando una sonrisa.
- ¿Demasiado sexy para una noche normal, no?
- ¿Para ti es una noche normal? Para mi no.
Mis amigas me aconsejaron que lo provocara, que lo excitara de todas las maneras posibles. Noté como los jóvenes de otras mesas clavaban sus miradas en mis movimientos de caderas al andar, al igual que él también me miraba.
Me senté en la silla de forma sexy, lenta, demasiado provocativa para él, lo observé, tenía el mantel arrugado en su puño apretado, sus pupilas estaban dilatadas en un 60% y sudaba.
Me aparté el pelo dejando el escote al aire, tenía que lucir el vestido para la ocasión.
- No hagas eso más veces- Susurró, esbozando otra sonrisa.
- ¿Y si no qué?
Apareció el camarero para anotarnos lo que íbamos a tomar en la velada. Sabía que me miraba el escote, no podía apartar la vista de él.
- El mejor vino que tengas- pidió Alex.
Al marcharse el camarero volví a desplazarme hacia atrás en la silla con movimientos lentos y provocadores.
- Eres el centro de atención- Dijo Alex.
- Me pediste algo especial y aquí lo tienes.
El camarero llegó con el vino, lo sirvió en las dos copas y se marchó. Observé como bebía, era demasiado provocador, como sus labios rodeaban la copa con esa ternura.
Me estaba mirando de reojo, lo sabía, mis instintos de mujer lo notaba. Quería que yo lo mirara a él.
" Si te reta, ganalo , si quiere ser provocador, hazle que se retuerza en la silla pero que no llegue a tocarte."
Lo imité, cogí la copa de la misma forma que él y comencé a beber, dejé que unas gotas se resbalaran por mi labio inferior, ahora el que me miraba asombrado era él, ante su mirada, pase la lengua suavemente para limpiarme el resto de vino y posteriormente me mordí el labio, soltándolo lentamente.
- ¿Tus amigas te han recomendado esto?
- Es san valentín, mis amigas solo me han dado unos consejos, ¿Qué pasa Alex, ya no aguantas más?
- Nunca... Me habías llegado a provocar tanto como en estos 10 minutos.
Se aproximó a la mesa arrastrando la silla mientras manifestaba en su rostro una sonrisa juguetona, en el bar sonaba una música relajante de fondo y el arrastre de la silla de Alex. Algunos se giraron para averiguar de donde provenía el ruido, otros, se reían mientras nos observaban.
- ¿Quieres jugar? Vamos a jugar.
Estábamos separados por tan solo una mesa circular, cuyo radio no superaría los 30 cm. El mantel solo cubría la mitad de la altura de la mesa.
Tiró un tenedor debajo de la mesa, sonando más que el arrastre de la silla. Estaba pasando demasiada vergüenza pero a la vez era una situación picante.
Noté como una mano tocaba suavemente mi pierna izquierda y se alzaba poco a poco. Sus manos eran suaves. Cada vez que me tocaba producía una sensación de placer por todo mi cuerpo.
Ahora era yo la que agarraba el mantel y me mordía el labio de manera involuntaria. Vi como el camarero se acercaba con la cena hacia la mesa mientras que Alex seguía con su juego, cada vez estaba mas cerca. Le di una patada para que saliese, oí una carcajada y aceleró el ritmo. Gemí suavemente y cerré las piernas.
- No has estado rápido, Alex- Susurré agachando la cabeza. Al mismo tiempo le aparté con el tacón y se separó rápidamente.
- ¿Qué ha dicho señorita? No la he escuchado.
- La cena que tiene una pinta deliciosa. Muchas gracias.
Tras irse el camarero Alex salió de debajo de la mesa con el tenedor y una sonrisa juguetona.
En la próxima hora, cenamos tranquilos, sin ninguno de nuestros juegos. Pagamos la cena y nos fuimos hacia un apartamento que había alquilado.
Estaba decorado según la fecha en la que nos encontrábamos, el suelo adornado con pétalos, visto desde lejos tenía forma de corazón.
Seguía andando por el apartamento cuando la puerta se cerró fuertemente. Me giré asustada y vi a Alex quitándose la chaqueta y lanzándola al mueble de al lado de la puerta. Era tan sexy desde lejos. Sus ojos tan bonitos hacia que despertara mis deseos de mujer.
- Espero que no se te haya acabado el juego- Dijo mientras se quitaba el nudo de la corbata.
- Tal vez no.- Cogí un pétalo y me lo coloqué en la punta del pelo.
Se acercaba lentamente arrastrando los pies, iba descalzo, solo llevaba puesto los pantalones. A su paso iba deformando el corazón creado por los pétalos, cuando llegó a mi, me agarró de la cintura y me empujó contra él, noté algo en mi entrepierna, algo que sabía perfectamente lo que era.
- Tus amigas te recomendaron mal, en los juegos a veces te saltas las normas.
- ¿Y si aquí no hubiese normas? No estás infligiendo nada.
- Quitatelo. Susurró señalando al vestido.
Recogí mi pelo rápidamente en una triste coleta y comencé a bajar la cremallera del vestido. La habitación se encontraba exenta de ruido, solo sonaba mi honda respiración y el sonido de la liberación de los dientes de la cremallera.
Alex se encontraba apoyado en la mesita de noche observando el espectáculo, de verdad quería jugar y eso me excitaba.
Cuando acabé de bajarme en vestido Alex se dirigió hacia la puerta y abrió la mirilla y miró si el pasillo se encontraba vacío.
- Quítate todo. El ascensor está vacío
- ¿Estás loco? no voy a salir..
- ¿Desnuda? Te pondrás el vestido sin nada debajo.
Ni loca pensaba hacer eso, en un lugar público no podía, ya había superado mis límites.
- ¿Te rindes? Bajó la mirilla y volvió a dirigirse hacia mi andando suavemente.
Me di media vuelta, me quité el sujetador y me puse el vestido. Me dirigía a la puerta cuando Alex dijo una palabra que hizo que la diosa que llevaba dentro se disparase:
- Quitatelas.
Me metí las manos por el vestido y las saqué lentamente, no podía dejar que me ganase cuando yo había iniciado todo.
Se río y abrió la puerta y me cedió el paso. Deseaba que nadie saliese a esas horas al pasillo, iba tapada por el vestido de encaje mientras que el iba solo con los pantalones.
Llamó al ascensor y cuando se abrieron las puertas un grupo de turistas salió del ascensor.
Los chicos me miraron y las chicas le miraban. Noté como se enrojecía mi rostro en cuestión de segundos. Los turistas salieron y nosotros entramos en el ascensor completamente vacío.
- Joder, Casi nos ...
Se cerraron las puertas y Alex apretó el botón de parar. Antes de poder decir nada me agarró de la cintura y me empujó contra la pared del ascensor tirando de la goma de mi pelo, liberándolo. Levanté mis piernas y rodeé sus cinturas moviéndome al ritmo que me besaba. Gemí llena de placer cuando me besó el cuello y comenzó a pasar una mano por mis pechos.
Cerré los ojos para sentir el momento, su calor, mi calor, nuestro calor.
- Feliz día de san valentín.
Oí un plástico y posteriormente una cremallera, en cuestión de segundos lo sentí dentro de mi. Mis piernas se movían solas, manteniendo su ritmo. Aumentó la intensidad y llegué al clímax, no me importaba si había alguien al otro lado del ascensor.Volví a gemir agarrándolo del pelo hasta que todo terminó.
Alex volvió a pulsar el botón del ascensor, eran alrededor de las 12:30 de la noche. Las puertas se volvieron a abrir y apareció nuevamente el grupo de turistas, había pasado una media hora desde que entramos al ascensor, pero ahora salíamos despeinados y sudorosos. Cogí a Alex de la mano y eché a correr a la habitación para evitar la situación.
Alex cerró la puerta del apartamento sin parar de reírse.
- Nunca pensé que viviría mi san valentín así.- Dijo Alex mientras reía.
- Eres un imbécil.
Se acercó nuevamente ami y me bajo la cremallera del vestido, al mismo tiempo, me llevó hacia la cama, se subió encima de mi y volví a perderme en mi diosa interna, en el mundo del placer. Agarré las sabanas de la cama mientras Alex me besaba el cuerpo.
***
El reloj del apartamento marcaba las 10:45 de la mañana cuando me desperté. Estaba sola en la habitación, arropada y totalmente desnuda. Sonreí tras recordar lo que sucedió anoche.
- ¿Alex?
Al mismo tiempo que giré la cabeza encontré una nota en la mesilla:
"Me han llamado de urgencia, lo siento pequeña. Debajo de la nota encontrarás el tiquet para el desayuno en el restaurante (efectivamente estaba ahí). Cuando acabes estaré en la habitación. Quiero que vuelvas."

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