Ahora es cuando creo en la bipolaridad, soy capaz de alegrarme y ponerme a llorar en cuestión de dos segundos.
Eres capaz de alegrarme el día con tan solo un movimiento de mano, una sonrisa, un simple "hola".
Después, cuando desapareces de mi vista, mi corazón vuelve a encogerse, oír tus pasos alejarse, tu profunda voz entrando por mis oídos. Todo se aleja.
Quiero conocerte hasta tal límite que estemos unidos. Pero siempre se presenta un problema, el que acaba con la felicidad, aquel que nunca puedes superar.
Es por eso por lo que mojo mi cuerpo con la fría lluvia, pensando que, simplemente aparecerás con una manta para arroparme y llevarme a casa.
Tu sonrisa me desencaja totalmente, haces que saque mi mejor faceta, pero luego, cuando desapareces, no se quién eres, te conviertes en alguien totalmente nuevo. Alguien del que yo no estoy profundamente enamorado.
Es fácil mirar hacia delante y olvidar que nunca existió, pero no es fácil cuando la otra persona es especial, cuando la necesitas emocionalmente.
Solo se que no había sentido algo tan fuerte por nadie nunca, que con tus suaves palabras has ido conquistando mi corazón sin saber en lo que te estabas metiendo.
"Y siempre hay una salida" me susurran voces conocidas.
Tal vez, ahora voy por un camino del que no conozco nada, todo está oscuro, mojado, el agua sigue golpeando las hojas secas.
En cuestión de meses has sabido arroparme totalmente, has evitado que caiga enfermo, e incluso, has mejorado mi salud.
En resumen, me he enamorado de ti por una simple y clara razón: Todas nuestras diferencias.
Quiero aportarte mis ganas de vivir, quiero que me aportes tu madurez.
Y no quiero que nuestro humor desparezca, porque al fin y al cabo, somos pura esencia cuando reímos al unisono.

Comentarios
Publicar un comentario