Todo empieza así:
Supongamos un cuento de niños. Supongamos un lugar bonito, el descampado de un parque con todo tipo de diversiones para niños. Ahora, supongamos a la gente. Reunión de niños rodeados de padres. Ahora, volvamos a suponer que todos los niños llevan atado a su dedo corazón derecho un globo que se agita por la suave brisa.
¿Hermoso verdad?
La suave bocina sonaría en instantes y yo tendría que desatar el globo para dejarlo volar. Dentro llevaba un mensaje, privado, nadie sabía lo que había, solamente mi corazón.
(Si hago un paréntesis os explicaré de qué va todo esto. Yo, mi mente más madura se convierte en el cuerpo del niño. Los demás niños representa la gente externa a mi, amigos, conocidos e incluso desconocidos.)
Estaba ansioso de soltar el globo y verlo volar hasta desaparecer de mi vista. El papel no tenía ningún destino, simplemente dejarlo escapar hasta que cayese en las manos adecuadas.
La bocina sonó y todas las madres ayudaron a los niños a deshacer sus nudos. Miles de globos echaron a volar por el cielo azul mientras que el mío... No echó a volar.
Se hizo un gran nudo en mi dedo corazón. No lloraba, simplemente tenía los ojos llenos de lágrimas (Como cada día de mi vida desde que empezó todo). Notaba como el dedo se comenzaba a poner rojo debido al nudo. Me estaba haciendo daño (como tú cada día).
Conseguimos deshacer el nudo pero el globo seguía sin volar, algo lo tenía atado ami, no quería despegarse de mí (como mis sentimientos hacia ti).
- Vuela globito.- Susurré con mi voz de niño.
Pero no volaba, simplemente se quedaba posado en mi mano.
- ¿Por qué no vuela mi globo y el de los demás sí?- Le dije a mi madre.
- Porque no lo lanzas con la suficiente fuerza. (Porque no me empeño en dejarte de amar).
Por eso pesaba mi globo, porque decidí apartarte de mi vida, darte la espalda. Pero mi dedo corazón está atado a mis sentimientos (el globo).
(Por eso el mensaje no puede ser difundido, porque mi dedo corazón ya tiene a otro dedo corazón con quien unirse.
Los demás globos volaban porque aunque esos mensajes ya tuviesen dueño eran felices. Yo, a pesar de conocer a más gente, de sonreír falsamente cada mañana. Por recoger cada lágrima no expulsada con la mano, no me he olvidado de ti. Sigo queriéndote cada mañana, y, lo siento. Mentiría si digo que te he olvidado.)
El globo no echó a volar y regresé a casa con él. Estaba desilusionado (como cada noche que no me contestas). Acuné el globo y volví a atarlo a mi dedo corazón (como tú me tenías atado a tu débil voz.)
- Déjalo ir, hijo- Dijo mi madre desde la puerta.
- No mamá. Aún no.
Mi madre y yo fuimos a dar un paseo, al descampado donde se habían soltado todos los globos.
Lo desaté de mi dedo corazón y echó a volar solo, alejándose de mi (como tú me esquivabas cada día).
Mis lágrimas cayeron una tras otra, ahora el mensaje de mi corazón deambulaba por el cielo oscuro a pesar de tener dueño. ( Es por eso por lo que no puedo querer a nadie, solamente a ti).
Ahora recorrería una serie de kilómetros. (Espero que fuesen los que nos separaban, porque eran pocos, pero a la vez demasiados.)
Despedí con la mano al globito que se deslizaba a una gran altura. Simplemente me quedaba esperar a que ese mensaje llegase a alguien y se pusiese en contacto conmigo.
(Simplemente quería que ese globo llegase a ti y vinieses a mi casa y me abrazaras con todas tus fuerzas).
Bendito globo.

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