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Rosa negra (El castigo)

Texto no recomendado para menores de 18 años


Continuación de Rosa negra (El café). Pinche aquí para leer el capítulo anterior.




Raúl y Paula se fueron de la casa con un simple gesto. En el comedor de Alex reinaba el silencio. Su mirada era oscura, yo, en cambio, no dejaba de pasarme las manos por la tripa y pedir a Alex que me hablase. Lo necesitaba.
- Esto es un error...- Susurré.
- ¡¿Un error?!- Gritó furioso mientras golpeaba el cristal de la ventana.
- ¿Y yo qué sabía Alex?
Volvió a reinar el silencio durante diez minutos. Oía el rozamiento de los zapatos de Alex con el aire.
- Necesito castigarte- Dijo al fin
- ¿Castigarme?- Dije con voz temblorosa.
Me levanté lentamente del sofá y me quedé mirándolo fijamente. Vi su suave y lento giro hacia mi mientras apretaba cada vez más los puños.
- Sí.
Se acercó rápidamente a mi y me agarró de la cintura y tiró fuertemente de mi.
3 horas antes.
- ¿Elena qué sientes?- Dijo Paula acercándose a mi lentamente.
Todos mis sentidos estaban agudizados, o al menos, eso creía. Podía oler perfectamente el olor amargo del café, inundaba todo mi cuerpo y me provocaba nauseas. Podía ver el perfecto dorado el pollo que a su vez, también me causaba más nauseas.
- Angustia- Dije.
- Chicos ir a pagar, acompañaré a Elena fuera.
- Yo voy con vosotros- Dijo Alex con voz susurrante.
- No Alex, yo saldré con ella. Raúl llevatele por favor.
Paula me cogió del brazo y comenzamos a andar hacia la salida. Notaba que estaba apunto de llorar, ella había visto que mis manos se dirigían a mi vientre. Además, me preguntó qué sentía... 
Abrió la puerta del bar y nos sentamos en unas mesas de afuera.
- ¿Sabes lo qué significa esto verdad Elena?
- Un... ¿Embarazo?
No podía creérmelo, comencé a llorar y Paula me acunó en sus brazos. Notaba su calor desprendido, mis lágrimas emanar de mis ojos sin descanso. No podía estar embarazada, siempre había usado protección, además era imposible esto solo pasa en las novelas o películas...
- Elena, hay que asegurarse, dime, ¿Lo has hecho con Alex?
- Sí... Pero con protección siempre.
- ¿Alguna vez se os ha pasado? Es muy importante Elena, aunque no haya sido con Alex.
Algo volvió a moverse dentro de mi y llevé las manos a la tripa. Alan... Cuando me subió encima del piano no usamos protección pero me dio la pastilla.
- Ha habido una vez, pero Alex no la sabe, con un compañero mío... Alan, pero me dio la pastilla del día después, es totalmente imposible. 
- ¿Miraste la fecha de caducidad?
- No... ¿Para qué?
Y todo volvió a inundar mi cabeza, su ataque de celos, las palabras de la recepcionista, y , por último, su carta. "Pronto nos veremos, estoy seguro". Maldito... Y si me había dado una pastilla caducada, y si esto hubiese sido planeado...
- Ahí salen, vamos a una farmacia, es necesario Elena. Debes contarle todo a Alex ¿Entendido?
Si el test da positivo habrá que actuar y rápido.
Alex y Raúl se acercaron a nosotras y decidimos ir a la farmacia de al lado de casa de Alex para comprar un test de embarazo.
Subí al coche sería y sin decir palabra, no sabía como decirle a Alex que me acosté con Alan y sin protección. Tenía miedo de hacerlo más daño, ahora solo me quería centrar en nuestra relación y, cuando todo iba bien...
- Se que me tienes que contar algo, tienes cara de ello.-Dijo serio.
Y lo hice.
***
- ¿Cómo se lo ha tomado?- Dijo Paula cuando  nos encontramos.
- No me habla, su mirada se ha vuelto fría, oscura.
- Está claro que no es el mismo desde que salió de la cárcel, algo esconde... Pero... dale tiempo, estoy segura de que lo comprenderá.
- No sé- Dije preocupada.
Tardamos tres minutos en comprar el test y nos dirigimos a casa de Alex. Paula y yo nos dirigimos al baño mientras los chicos esperaban en el comedor sentados en el sillón.
- Ya sabes como va Elena, pase lo que pase, dilo, da la cara.- Dijo mirándome a los ojos mientras me agarraba fuertemente las manos.
No quería hacerlo, pero necesitaba aclarar todo esto. Si estaba embarazada... ¿Cómo le diría a mis padres que su hija de veinte años se ha quedado embarazada?. Me temblaban las piernas, las lágrimas saltaban solas de mis ojos. 
Me bajé las bragas y sitúe el aparato a la altura de mis partes íntimas. Tenía que mear pero de los nervios no lo conseguía. Tenía miedo de que diese positivo y que toda mi vida cambiase.
Conseguí soltar unas cuantas gotas. Me limpié, me volví a vestir y salí del cuarto del baño para reunirme con Paula. 
La respuesta fue instantánea. Positivo.
Paula lo vio y se llevó las manos a la cabeza. La mano me temblaba demasiado y el aparato cayó al suelo. Mis piernas flaqueaban y sentía que me iba a desmayar en ese mismo instante pero Paula me agarró fuerte.
- Ha pasado Elena, tienes que afrontar la realidad.
- Yo no quiero esta realidad Paula... Yo quiero empezar desde cero con Alex, quiero vivir una historia de amor como otra pareja- Dije entre llantos.
- ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que ...?
- No mucho, dos semanas tal vez.
-  Aún puedes abortar, si es lo que quieres hazlo, ahora nos están esperando.
Abortar...  Perder a un niño que lleva mi propia sangre... No podía hacer eso.
Recogí el aparato y me dirigí con Paula al comedor. Vi como Raúl tenía abrazo a Alex mientras esperaban nuestro regreso. Los dos se levantaron al unísono y se quedaron mirándome. Alcé el aparato y lo lancé al suelo. 
El rostro de Alex se volvió más oscuro, la poca sonrisa que le quedó desapareció, mientras que, Raúl, se llevó las manos a la boca tapando su gesto de sorpresa.
La situación continuó así durante varios minutos, nadie atrevía a decir nada.
- Raúl... Vámonos...- Susurró.
Se giró y me dio un abrazo.
- Se fuerte- Dijo susurrando en mi oreja.
Me dirigí al sofá y me acurruqué en mi misma, Alex, se encontraba en la otra punta del comedor sin decir nada. Pensante.
Raúl y Paula se fueron de la casa con un simple gesto. En el comedor de Alex reinaba el silencio. Su mirada era oscura, yo, en cambio, no dejaba de pasarme las manos por la tripa y pedir a Alex que me hablase. Lo necesitaba.
- Esto es un error...- Susurré.
- ¡¿Un error?!- Gritó furioso mientras golpeaba el cristal de la ventana.
- ¿Y yo qué sabía Alex?
Volvió a reinar el silencio durante diez minutos. Oía el rozamiento de los zapatos de Alex con el aire.
- Necesito castigarte- Dijo al fin
- ¿Castigarme?- Dije con voz temblorosa.
Me levanté lentamente del sofá y me quedé mirándolo fijamente. Vi su suave y lento giro hacia mi mientras apretaba cada vez más los puños.
- Sí.
Se acercó rápidamente a mi y me agarró de la cintura y tiró fuertemente de mi.
- ¿Alex adónde me llevas?- Dije eufórica.
Intenté soltarme pero no pude, me tenía agarrada muy fuerte y me estaba comenzando a hacer daño.
Abrió la puerta de su habitación y me empujó contra la cama. Se dirigió a uno de sus cajones y alcanzó una cuerda gruesa y larga.
- Alex me estás asustando ¿Qué haces?
- Has sido mala Elena,has jugado con mis sentimientos y ahora vienes con otro compañero más. ¿Cuándo pretendías contármelo?
- Nunca...- Susurré 
- ¡¿Por qué?!- Gritó
- Para no hacerte daño Alex... Quería empezar desde el principio, quería que volvieses a ser el de antes y dejar de ser como eres.
- ¿Y cómo soy?- Me preguntó mirándome directamente a los ojos.
- Alguien dominador, oscuro y muy desesperante.
- ¿Y tú, cómo eres?
- Una maldita zorra que ha jugado con los sentimientos de alguien a quien de verdad ama- Afirmé.
- Y por eso te voy a castigar, si me quieres, tienes que soportarlo.
- ¿Soportar el qué?- Susurré.
- Algo excitante.
Me quitó la camiseta y el sujetador y ató mis manos con la cuerda y posteriormente al cabecero de la cama, después, con un movimiento seco, sacó mis pantalones. Me colocó a cuatro patas y me colocó su camiseta en mis ojos, me quitó . La diosa interior quería salir pero tenía miedo, nunca había visto así a Alex, pero tenía que soportarlo, dentro de esta nueva persona se encontraba Alex, estaba segura.
- Aguanta nena, vas a gemir de placer. Tranquila, a tú bebecito no le va a pasar nada.
Su mano golpeó fuertemente mi culo, escocía mucho. Notaba como mis ojos se llenaban de agua. 
Me volvió a golpear más fuerte que la anterior. Oía sus risas, como disfrutaba haciéndolo.
- Este es mi nuevo yo- Dijo.
Me agarró con una mano del pelo mientras me seguía golpeando el culo, ahora con menos intensidad.
Metió dos dedos de golpe dentro de mi y comenzó a moverlos en círculos. Notaba como mis partes íntimas se comenzaban a mojar.
Su erección recorrió toda mi espalda y su boca se unió a mi oído:
- Dentro de poco tendremos nuevos juegos.
Me dio la vuelta y agarró mis pezones tirando fuertemente de ellos. Gemí porque a pesar del dolor encontraba el placer.
No veía nada, solo notaba sus manos recorrer todo mi cuerpo. Estaba decidiendo donde golpearme.
Separó mis piernas dejando al aire libre mis partes íntimas. Pasó la palma de su mano suavemente por mis partes íntimas. Cogió impulso y las golpeó.
Grité de dolor.
- Ya creo que has aprendido la lección. Ahora viene la parte buena.
Oí un cajón abrirse y posteriormente cerrarse. Mi cuerpo ardía de los golpes recibidos pero por otro lado me causaba excitación. Oí un plástico romperse y en segundos a Alex dentro de mi. Sacudidas fuertes y secas, no estaba haciéndome el amor. Me estaba follando, duro.
Esto me excitaba aún más. Llegué al clímax en cuestión de segundos mientras que Alex tardó un poco más.
Me desató y volví a vestirme sin decir palabra. Aún estaba impresionada por todo lo que había cambiado Alex. ¿Por qué necesitaba castigarme?
Pero ahora esa no era mi prioridad.
- Cariño... Lo siento, pero soy así- Susurró.
- Hay zonas en las que me ha dolido, pero ha sido excitante.
- Cuando tengamos los juegos será aún más.
Me mordí el labio y lo besé.
Su mirada había cambiado, ahora era menos oscura que antes, aunque su carácter parecía ser el mismo. 
- Lo siento Alex... Todo sucedió tan rápido...
- No quiero hablar de eso Elena. Esta es la realidad y tienes que afrontarla. ¿Vas a abortar?
Me dio un vuelco el estómago y me llevé las manos al estómago. Alex me agarró ante mi gesto. Levanté la cabeza y le miré decidida.
- No voy a abortar, pero tampoco voy a volver con Alan. Voy a ir a verlo, voy a solucionar esta situación y continuaremos viviendo nuestra historia de amor.
- Tienes que abortar Elena... Supondría una carga y con tú edad...
- No puedo Alex, los cargos de conciencia me lo impide. Lo que más me importa es como se lo voy a decir a mis padres. 
- Tranquilamente Elena. 
El teléfono de Alex sonó y lo cogió inmediatamente. Aproveché para mirar el mío y marcar rápidamente el número de Lorena. Al segundo pitido descolgó una voz angustiada.
- Ya está aquí- Dijo Lorena.
- ¿Quién?
- Alan, ha regresado y muy cambiado tienes que verlo...
- Lo veré.
- ¿Qué ha pasado?
- Estoy embaraza, de él. Voy a por él, voy a plantarle cara de una vez.
Colgué y dejé a Lorena a mitad de una palabra. Alex me miró decidido.
- ¿Quién era?
- Paula, mañana tienes cita a las 19:00 para el ginecólogo.  Gracias a un amigo nos ha conseguido enseguida la cita. Ella ha insistido en acompañarte. 
Miré el reloj, las dos de la mañana, todo había sucedido demasiado rápido. Necesitaba descansar, mañana sería un día muy duro.
Alex me llevó a casa y subí sigilosamente hasta mi habitación, no quería despertar a mis padres.
Me tumbé en la cama y revise mi móvil antes de intentar dormir.
Tenía dos whatsapp:
2 mensajes no leídos.
 - Mi niño
 Hoy ha sido un día duro en todos los sentidos, te quiero preciosa. Mañana a por todas, te apoyo en todo. Buenas noches.
- Mi nena.
Estaba despierta porque la secretaria de Alan me ha llamado, no ha preguntado ni una vez por ti, pero está muy sonriente. Estoy ya en la cama, aún no me puedo creer que estés embarazada de Alan... Por eso sonreía el cabrón. Acaba con esto y aborta, tienes que ir a por él y empezar por fin tú verdadera historia de amor. Te quiero muchísimo, llámame mañana antes de ir a ver a Alan, yo te acompañaré.
***
La camisa vaquera marcaba la forma de mis pechos. Los pantalones iban bien ajustados y los tacones resonaban por donde pisaba. Andaba con un paso firme, sin miedo.
Alan había jugado conmigo y me había dejado embarazada. No iba a abortar porque era mi hijo y sabía los problemas que me llevaría esto, pero necesitaba tenerlo.
Entré en la oficina y Alan estaba en la puerta de su oficina apoyado hablando con una nueva empleada. 
Todas las conversaciones cesaron y se centraron en el sonido de mis tacones. Avancé hasta quedarme a una distancia perfecta para mirarle a los ojos. Sin miedo.
- Ha venido la reina de la oficina.
Le golpeé fuertemente en la cara y vi como mi mano se quedó marcada en su pómulo derecho. Esbozó una sonrisa y me agarró del brazo.
- ¿Quién coño te crees para tratarme así?
Los empleados se amontonaron en círculo alrededor de la escena. No había llamado a Lorena porque sabría que nos separaría, pero quería probar su furia. Quería saber hasta donde llegaba.

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