Aún sigo recordando tu tímida voz cada noche, cada aullido de lobo en cada luna llena.
En resumen, llevo escuchado tu audio más de mil veces, mil minutos he gastado en mi vida oyendo tu suave ronroneo, tus dulces palabras.
Siempre lo mismo, nada varía, las mismas letras, los mismos sonidos. El mismo pero importante mensaje.
Analizo tus diferentes tonos, sonrío con tus risas, lloro con tus imperfecciones, en resumen, vivo como vives tú.
Es por eso por lo que vas acariciándome el corazón poco a poco, sin prisas.
Tu aliento a rosas sigue inundando mi nariz cada atardecer.
Tus grandes y suaves manos siguen rozando mi lagrimal cada mañana.
Tu sonrisa sigue apareciendo al cerrar los ojos cada noche.
Y nuevamente, tus audios siguen resonando en mi interior.
Es por eso por lo que las pesadillas se han ido, es por eso por lo que no veo oscuridad, pesimismo a mi alrededor, es por ti por lo que mi vida está volviendo a ser bella.
Mi corazón estaba marchitado de tantos golpes, pero eres la chispa que enciende todo, por eso mismo encendiste mi corazón, haciendo manar las flores marchitas del amor.
Es por ti por quien tiraría mis juguetes de pequeño para hacerte espacio.
Es por ti por lo que nunca me separaré de este teclado.
Es por ti por quien estoy escribiendo esta reflexión.
Tú me has hecho llorar de alegría, de ablandarme el corazón, de hacer que de él emane esperanza en vez de desesperación.
Simplemente unamos ocho dedos, rompamos las barreras de una sociedad encerrada en la antigüedad.
Con tan solo ocho dedos seremos felices y podrás terminar de acariciarme el corazón. Para siempre, piénsalo.

Comentarios
Publicar un comentario