Texto no recomendado para menores de 18 años.
Continuación de Rosa negra (Nalex).Pinche aquí para leer el texto anterior.
- ¿Por qué tiene sangre Alex?- Pregunté asustada.
- No tenía lápices ni bolígrafos.
- ¿Te has... Te has autolesionado para escribir esto?
- No. Es de las heridas que ya tenía.
- ¿Qué?
- No es importante, hay que ceñirnos al plan.
- ¡Cuéntamelo joder!
Me levanté y se retiró de mi, no me dejaba tocarlo. No lo reconocía, estaba totalmente...¿Asustado?.
- No, Elena,
- No voy a hacer nada hasta que no me expliques qué te pasa.
- No voy a dejar que me toques, es simple.
Estaba enfrente mía apoyado en la pared. Lo miraba con tristeza ya que no podía evitar pensar en todo lo que le había pasado en un sitio como ese.
- Si no quieres venir... Está bien, yo podré solo con ella.
- ¡Esas no eran las normas!- Grité- ¡ No voy a dejar que vayas a por ella!.
- Entonces cálmate de una maldita vez y escucha.
Me senté rendida en el sofá. Oía atentamente las palabras de Alex mientras le revisaba todo el cuerpo. A pesar de su estancia en la cárcel seguía manteniendo su atractivo, además, seguía queriéndome por mucho que lo negase.
- ¿Te has enterado, Elena?
- Sí. Mañana a las 12:00 en los aparcamientos del hospital.- Afirmé.
- Obedece el plan, o...
- ¿O qué?
Me levanté del sofá y me pegué a él lo suficiente para que notase mi respiración. Sus ojos ardían de placer, quería poseerme.
- No quiero...
- ¿Follarme?
- Efectivamente.
- Sé qué es una tentación que no puedes evitar, pero no voy a venderme a ti, al menos hasta que no me cuentes todo lo que te ha pasado. Me voy Alex.- Dije mientras me daba la vuelta y me dirigía hacia la salida.
Caminaba por el pasillo y oía como poco a poco se acercaba ami. Sabía que se estaba reteniendo, que quería estar dentro de mi.
- Atrás Alex.
Oí una carcajada.
- Hasta mañana.
Cerré la puerta y cerré los ojos sintiendo la fría brisa acariciando mi cara.
12:00
Estaba apoyada en un coche negro esperando a Cristina, tal y como me había indicado Alex. El supuesto plan era que él se iba a reencontrar con ella en los aparcamientos del hospital pero ahí estaría yo.
Alex llamaría a la policía y la detendrían y todo esto acabaría por fin.
La vi llegar con unos pantalones vaqueros negro, una camisa azul oscuro y una americana blanca. Su pelo, al contrario de otros días, lo tenía limpio y alisado. Sus ojeras no eran tan marcadas como otros días, lucía un tenue pálido en su cara. Se había arreglado para él.
- Lo siento pero solo vienes a verme a mi.- Le dije acercándome a ella.
Mis piernas temblaban y mi tono de voz también. Tenía miedo, pero sabía que Alex vendría a por mi. Solo necesitaba aguantarla unos cinco minutos.
- ¿Dónde está? Se que ha salido de la cárcel.
- Ha ido a comprarme un anillo, tal y como me mentiste.
- ¿No te ha dicho aún la verdad?
- Sí, se quien eres y por qué estás detrás de mi. Ahora eres tú la que vas a perder.
- Yo nunca pierdo.
Se llevó las manos a la parte trasera del pantalón y en cuestión de segundos me apuntó con un arma.
- Estás loca- Le dije entre risas.
- O te callas o disparo. Dime, ¿Dónde está Alex?
- En el sofá descansando, hemos tenido una noche intensa.
Vi como su rostro se enfureció y disparó. Chillé y el disparo rompió el cristal del coche negro. La miré con miedo. ¿Dónde estabas Alex?
- La próxima va a tu cabeza, ¿Entendido?
- Alex te dejó. Acéptalo.
- ¿Qué lo acepte? Me dejó porque tú te abrías más de piernas que yo.
- No voy a permitir qué digas eso.- Dije decidida, estaba animada a decirle todo.- Eres una loca que te crees que las personas te pertenecen, Alex ya no está contigo, ya hace cuatro años desde que te dejó. Acéptalo.
- ¡Qué te calles joder!
Volvió a disparar y rozó mi brazo. Grité pidiendo ayuda y vi como su sonrisa aparecía en su cara.
- Si Alex no va a volver conmigo al menos voy a matarte. Qué llore tu cadáver.
Estaba en el suelo mientras mi brazo sangraba. Notaba un fuerte escozor en la parte en la que la bala me había rozado. Alex te necesito... Ven o me matará.
- ¡Quieta Cristina!- Oí gritar a Alex desde la otra punta de los aparcamientos.
Noté como los pasos de Cristina se detuvieron y comenzaron a alejarse. El dolor me impedía moverme, tenía que ayudar a Alex.
- Alex cariño... Por fin nos vemos.
- La policía ya está aquí, tira el arma, ya es hora de que superes lo nuestro. Te dejé por Elena por el simple y mero hecho de que tú eras una acosadora. No me dejabas mi espacio, no me dejabas vivir.
Sonó un disparo.
Todo ocurrió demasiado rápido. Una masa de policías invadieron el aparcamiento y me agarraron alejándome de la escena. Tres policías se abalanzaron sobre Cristina y otros fueron a ayudar a... Alex...
Giré la cabeza y lo vi tirado en el suelo, no se movía.
-¡Alex!- Grité.
Me metieron en el coche de la policía y me llevaron al centro de salud para curarme, no podía dejar de ver la imagen anterior, Alex estaba en el suelo.
- Tenemos qué volver, mi... Mi novio ha recibido un tiro, tengo que saber como está!- Grité eufórica.
- Tú novio está bien- Dijo el policía que iba de acompañante.
- ¿Cómo qué está bien? No se movía.
- Todo formaba parte de un plan.
- ¿Qué plan?
- Alex nos informó que el psicólogo redactó un informe, aquí presente-Dijo señalando unos papeles.- en los que redacta que Cristina dejó de estar en sus facultades mentales hace tres años y medio. Ante la situación equipamos a Alex con un chaleco antibalas.
- ¿Y a mi por qué nadie me protegió?
- Porque no sabíamos que ibas a cabrearla tanto.
- ¡¿De verdad?! No es la primera vez que me intenta matar. ¡¿Ustedes creen que yo voy a ir de amiga?!
- Tranquilizase de una maldita vez.
Estaba muy enfadada porque no me habían tenido en cuenta pero, por otro lado, mi corazón se había relajado al saber que Alex estaba vivo.
***
- Ya estaría- susurró el médico.
- Muchas gracias- Susurré en tono amable.
Llevaba vendado la parte en la que la bala me había rozado. Nunca creí que iba a ver la muerte desde tan cerca y tan pronto.
Alex estaba en la silla de espera cuando abrí la puerta. Se levantó y me abrazó con todas sus fuerzas.
Su olor me resultaba agradable, cerré los ojos y sentí totalmente el abrazo. Echaba de menos esta situación, a pesar de su cambio me quería y, ahora, lo estaba demostrando.
- ¿Estás bien?- Susurré mientras le tocaba en la parte donde había recibido el disparo.
- Sí, solamente es un cardenal. ¿Y tú como estás? No pensaba que iba a dispararte.
- Estuvo a punto de matarme...
- Pero yo llegué a tiempo.- Me dijo mientras me miraba a los ojos.
Lo besé, no podía resistirme, estaba completamente enamorada de él. De su sonrisa, de su tono de voz, de sus ojos, de todo.
Oí un pequeño gemido y comencé a excitarme.
- Tienes que contarme lo que te pasó en la cárcel, por favor.
- Ahora no Elena. Vayámonos a casa.
Me subí en su coche y lo observaba como conducía. Al mirar el paisaje recordé a Alan, en todo este tiempo no me había acordado de él. Alex hizo que me olvidase completamente, pero ahora no. Le debía una explicación, tal vez no, por su comportamiento, o tal vez sí.
Las dudas llegaban nuevamente a mi mente, colapsándola como otras veces. Pero no en todos los sentidos, sabía a quién quería de verdad, a Alex.
"Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes", eso decía el refrán. Y era verdad, cuando vi a Alex tumbado en el suelo, cuando creía que había muerto... Mi corazón se dio cuenta de que lo necesitaba en mi vida, de una manera u de otra, si ahora era mucho más oscuro yo lo cambiaría, volveríamos a ser la misma pareja de antes. Él tan juguetón y yo tan inocente.
Entramos en su casa y nos sentamos en él sofá.
- Y dime, Elena, ¿Qué has decidido?- Me dijo mientras servía un té.
- ¿Decidir?
- Sí, ¿Con quién quieres compartir el resto de tu vida?
- Contigo- Afirmé segura de mi misma- Cuando te vi tirado en el suelo pensé que habías muerto, que te había perdido para siempre y no podía permitirlo. Ahora me he dado cuenta de lo que te quiero Alex, lo siento, siento haberme ido con Alan cuando entraste en la cárcel. Te quiero Alex, estoy segura de eso.
Rozó mi cara y me besó inundando mi boca con su lengua. Se abalanzó sobre mi y me tumbó en el sofá. Agarró mis manos y las empujó hacia atrás mientras me besaba el cuello. Notaba como mis partes íntimas comenzaban a mojarse. Sus besos eran suaves, húmedos y excitantes.
Gemí cuando llegó a la altura de mis pechos.
Se separó y me cogió de una mano y me llevó hacía la ducha.
Me agarró de la cintura y lo rodeé con las piernas. Me empujó hacia el chorro de agua templada que empezó a caer rápidamente sobre nosotros.
Notaba como la camisa de lino se me pegaba al cuerpo dejando expuesto mis pezones duros. Alex agarró uno y tiró suavemente de él.
Gemí. Me soltó y alzó mis manos por encima de mi cabeza.
- No las bajes.
Me quitó la camisa de lino lentamente mientras besaba cada una de las partes que iba dejando al descubierto. El agua ahora estaba caliente y era muy agradable sentirla por mis pechos desnudos. El agua rozaba mis pezones excitados al mismo tiempo que Alex iba besando cada parte de mi cuerpo.
Desabrochó mis pantalones, bajando al mismo tiempo las bragas.
Aún seguía con las manos por encima de la cabeza. Quería tocarlo, pero me lo prohibía, ¿Por qué?.
Me besó e introdujo dos de sus dedos dentro de mi. Gemí fuertemente y pegó su erección a mis partes íntimas.
- Hazme tuya aquí mismo.- Le susurré.
Me tumbé en el suelo mojado por el agua y se lanzó encima mía mientras se desabrochaba los pantalones. Noté como su lengua rozaba mis partes intimas. Apoyé las manos sobre el suelo mojado y volví a gemir sin parar. Cerré los ojos para aumentar la excitación.
Alex sabía tocarme, llevarme hasta una dimensión paralela donde solo existía el placer.
Oí el plástico del preservativo y me dio un suave golpe en mis partes íntimas. Una sensación nueva recorrió todo mi cuerpo y me retorcí de placer.
- No aún no- Me dijo.
Introdujo su pene dentro de mi y comenzó a moverse rápidamente y fuertemente. Mi vagina respondía igual de rápido y todo mi cuerpo se inundó de placer. Abrí mis brazos y coloqué mis manos en cada una de las mamparas y comencé a moverme al mismo ritmo que él.
Estaba llegando al climax cuando comenzó a jugar con mis pezones. Primero agarró uno suavemente y el otro tiro fuertemente de él. El contraste hizo que gimiese y los dos llegamos al climax en cuestión de segundos.
Permanecimos tumbados bajo el agua de la ducha unos minutos. Me acariciaba la cara y me besaba apasionadamente. Era lo que quería, estaba segura.
***
- Cuéntamelo por favor.- Le dije mientras brindábamos con champán.
- Será mejor que no lo sepas.
- ¿Y por qué?, ¿Por si me voy?. No me voy a ir Alex, simplemente quiero saber por qué no me dejas tocarte.
- Simplemente dame tiempo, te lo contaré. Poco a poco, pero ahora es una nueva etapa de mi vida en la que soy yo el que domina y no los demás.
Eso sonó muy erótico y me mordí el labio.
- Eres tan hermosa cuando te muerdes el labio.
Me sonrojé y deslicé un mechón de pelo detrás de la oreja.
- ¿Ves esas tenazas?- Señaló con una mano hacia la chimenea.
- Sí, ¿Qué pasa?- Dije con curiosidad.
- Dentro de poco tendré unas parecidas y quiero estrenarlas contigo.- Me susurró cerca de la oreja.
¿Qué?, no lo había comprendido, ¿Quería usar unas tenazas conmigo?
- No vas a usar unas tenazas para la chimenea conmigo, Alex.
- Esas no son para la chimenea querida.- Y rozó con un dedo mis partes íntimas.
Volví a morderme el labio y brindamos por nuestra relación, por volver a estar juntos.
Yo brindaba por otra cosa, por hacer que volviese el antiguo Alex.
Lo besé y me marché a casa. Había decidido que mañana iría a la oficina a recoger mis pertenencias y a hacer cara a Alan. Tenía claro qué es lo que quería.
***
Entré a la oficina con el bolso colgado del brazo izquierdo y en la mano el teléfono móvil por si necesitaba ayuda. Ya había avisado anteriormente a Alex y Lorena de mi decisión. Los dos estarían pendientes por si necesitaba algo.
La puerta se deslizó y entré decidida. No tenía miedo, ahora tenía las ideas claras y contaba con refuerzos. Hoy iba a poner fin a una etapa para comenzar otra mucho más madura, con un claro objetivo.
- ¡Chs!- Sonó desde la recepción.
Me paré y me giré para buscar el origen del sonido. Allí vi a la recepcionista, Amelia.
- No te había visto.
- ¿Estás loca?
- ¿Perdona?
- ¿Qué haces aquí? El ambiente está muy caliente y si Alan te ve aquí...
- A eso he venido, a poner fin a todo esto. ¿Dónde está?
- Directamente, no está. Se ha pedido vacaciones para una semana, necesitaba despejarse. Pero me ha dejado un mensaje para ti.
Amelia me tendió una carta y la cogí. Me dirigí a mi mesa mientras la abría. Retiré la silla y me senté mientras comenzaba a leer la carta.
Entiendo tus sentimientos, eres una niña aún. Me resultó extraño cuando me dijiste que no me cambiarías por Alex, de hecho, no te creí. Mi comportamiento el otro día no fue el adecuado, pero la rabia me pudo. Estoy enamorado de ti. No puedo remediarlo. Entiendo que quieras abandonar tú trabajo, pero yo no te echo, si quieres trabajar, adelante. Sería raro vernos cada día, ver tus labios y no poder besarlos, no poder decirte lo que te quiero.
Me voy una semana, pronto nos veremos, estoy seguro.
Te quiero. Alan.
XXX
Una lágrima cayó de mis ojos. No podía llorar, tenía que ser fuerte. Amelia se acercó y me dio un abrazo. Sabía que había hecho daño a Alan, pero también sentía cosas por él, aunque no tan fuerte como con Alex.
- Te voy a decir algo que no tienes que decir a nadie. - Susurró.
Noté como su tono de voz cambió, como su rostro era demasiado serio.
- ¿Qué pasa? Me estás asustando.
- Alan no se da por vencido tan pronto, y, si lo hace, es porque está tramando algo. Ten cuidado Elena.
- ¿Cómo qué?
- No va a ser tan "heavy" como eso- Dijo señalando la venda.- Pero algo fuerte seguro, se que está enamorado de ti porque me lo contó. Y una cosa, él si está enamorado, no se rinde tan pronto.
Recogí mis cosas y me marché. Notaba que esta no era la última vez que pisaba esta oficina, que volvería algún día y seguramente con un gran problema.

Tengo que decir que esta bien escrito, bien redactado. Pero también tengo que decir que para los seguidores de la trilogía '50 sombras de grey' nos resulta muy similar por no decir que son escenas exactas. Eres buen escritor y puedes llegar a algo, pero siendo creativo.
ResponderEliminarMuchas gracias!! Yo también soy un gran seguidor de la triología y en ocasiones cuando lo escribo veo escenas que me recuerdan pero siempre intento cambiarlas! Espero que disfrutes de las siguientes partes.
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