Nunca me había parado a reflexionar en como había ido evolucionando mi escritura, mi segunda forma de expresión, mi segunda vida.
Todo fue ocasional, tan solo un simple gesto hizo que me encontrase con este mundo.
Simplemente se que todo sucede por algo, y, es que a día de hoy, sigo pensando que mi vida ha variado en todos los sentidos.
Fuera de la vista al público me siento en una silla y comienzo a escribir lo que puedo llegar a sentir por alguien. Muestro mi lado más íntimo a personas que ni yo mismo se, pero en cierto modo me ayuda a saber quien soy, a cuáles son mis motivos y cuál es mi meta final.
Llevo escribiendo a tu corazón semanas, tal vez meses. Mi mente lleva ocupada por tus ojos tan solo días, y mi corazón lleva ocupado por tu sonrisa una eternidad.
Has llegado cuando no era el mismo, cuando mis sentimientos se volvieron fríos como el hielo, pero date cuenta de algo, tú los has derretido, has derretido mi corazón frente al tuyo.
Sigo preguntándome qué es eso de la edad, de la libertad, de estar con quien nos plazca.
Si me miran mal por estar con alguien al que tengo aprecio, a quien me ayuda cuando me derrumbo por ser mayor que yo, que venga y le diré más de mil razones para demostrar que la edad es solo un número.
Yo tan gracioso y tú tan serio. Sigo preguntándome cada mañana qué es lo que te aporto ya que tú lo tienes todo.
Decidí no confiar en nadie y aquí estoy, en la mesa del salón con una vela alumbrando tú silla vacía y dos copas de vino para celebrar que todo es posible. Sobre todo cuando somos dos polos opuestos, atracción asegurada.
Sigo preguntándome cual es la respuesta a este enigma y por fin la encontré.
La respuesta se encuentra entre la j y la x.
Simplemente, Te Quiero.

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