Nadie en dos años me había hecho sentir lo mismo que tú me hiciste sentir. Esas ganas de llorar de alegría, esas cosquillas en el estomago.
Creía haber olvidado esa sensación, que ya no volvería nunca más a mi apedreado corazón. Pero nunca digas nunca, has vuelto mi fiel sensación, me has vuelto a impregnar de otra persona imposible.
Simplemente era una experiencia nueva, una situación inapropiada y muy privada. Esto último es lo que me priva a lanzarme a ti, mi privacidad. Por el simple hecho de que vivimos un día a día hipócrita, lleno de malos comentarios, de malas miradas.
Sigo cogiendo las sábanas de mi cama entre mis puños de la rabia. Sigo tapándome la boca para evitar el sonido de mi llanto.
Te quise y te quiero, pero ¿Y si fuese una advertencia?. Debí de olvidarme de ti hace años, pero no lo consigo ni a punta de pistola. Cada foto, cada canción, me recuerda a ti, a tu suave voz susurrándome bajo la luz de las estrellas. Y es por eso que tengo miedo, miedo a abrirme a alguien que hable sobre mi privacidad, miedo a confiar en alguien que no seas tú.
Contigo nada salió bien, tras tres años sigo cerrando mis puños cada noche intentando atraparte, pero ¿Y si fuese distinto con la nueva persona?
Tengo miedo. Estoy perdido en la más absoluta oscuridad, encontré a alguien que no debí. Qué me atrajo con sus profunda confianza.
Y es ahora cuando quiero gritar nuevamente mis sentimientos al cielo, como lo hice contigo. Esta vez no me equivocare y seguiré adelante, por ti.

Comentarios
Publicar un comentario